Se quedó con la primera final con oficio y actitud

Se quedó con la primera final con oficio y actitud
Sionista superó a Obras anoche en Paraná por 79 a 70. Trabajó duro para ganarle al Tachero. Cortó una racha de tres caídas consecutivas y ahora espera por Boca.

Sionista encaró el partido como una final. Y si bien tuvo pasajes buenos y malos en el partido, siempre lo jugó concentrado y con intensidad. Esa mentalidad lo llevó a resolver el juego sobre el final y lograr así el primer objetivo a corto plazo: ganar. Cortó así una racha de tres caídas (Lanús, Gimnasia y Argentino).

El triunfo de anoche ante Obras Sanitarias por 79 a 70 en el partido adelantado de la 28ª fecha significó dos puntos de oro para lograr el objetivo a mediano plazo: meterse entre los ocho primeros cuando restan cinco fechas para que termine la fase regular de la Liga Nacional de básquet. Ahora se viene Boca, uno de los tres que le restan por jugar en Paraná.

La bola abajo para Lloreda o Sandes. Esta fue el primer y principal recurso ofensivo en los primeros minutos del partido. La presencia de los internos para definir o alternar la bola para Pittman le dio gol siempre. En defensa el trabajo fue inconsistente. Primero se mostró vulnerable y con un juego abierto.

Allí se metió Humphrey (8 puntos) y lo lastimó. Tampoco pudo controlar a Lamonte en el perímetro. El extranjero se movió muy bien y cerró el parcial con 7 puntos. Si bien mejoró el juego sobre el final del cuarto, por momentos le anotaron muy fácil. De todos modos le alcanzó para llevarse el chico por la mínima diferencia.

La salida de los goleadores perjudicó ofensivamente al equipo que marcó cuatro puntos en 5’ del segundo parcial. Sin embargo logró defender de otra manera. Fue más intenso, presionó sobre la salida y bajó notablemente el goleo. Ahí jugó el partido el equipo de Paraná. De esa manera neutralizó la falta definición. El chico se tornó muy parejo y así concluyó. Ambos se repartieron 15 puntos.

Con un ritmo arrollador comenzó el segundo tiempo. Un parcial 11-4 en 2’30” de juego obligaron a Gonzalo García a pedir minuto. La visita salió flote con un par de embestidas de Humphrey y un par de penetraciones de Osimani. De ganar por 8, Obras lo dio vuelta y el partido tomó otro rumbo.

Se hizo intenso, friccionado y agresivo. Los nervios comenzaron a jugar un papel preponderante en el partido y se vieron muchos errores para pasar la bola. En esa vorágine reino la paridad.

Con dos puntos de diferencia salieron a jugar el último chico con uñas y dientes. Un triple de Hure y una conversión de Wade le dieron alivio y cinco puntos de ventaja. Cada pelota cotizó alto. Y por eso Sionista se tomó su tiempo para tomar el tiro y cuidarla.

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