Una prueba de ADN comprometió la situación de Gerardo Fuentes, quien ya había sido arrestado por el hecho y luego liberado por falta de mérito.
Efectivos de Seguridad Personal concretaron la orden de detención que dispuso el fiscal alrededor del mediodía de ayer en un domicilio ubicado en la calle Pasaje Metan, del barrio Belgrano, informó el comisario Daniel Segura, a cargo de ese departamento policial.
Fuentes, de 27 años, no se resistió y fue trasladado a la Unidad de Detención 11. Hoy a las 10 se realizará una audiencia para que el fiscal y los abogados querellantes, Alejandro Bustamante y Facundo Trova, formulen los cargos en su contra ante un juez. También estará presente el defensor del imputado, Juan Manuel Coto.
Es la segunda vez que por el crimen del taxista el acusado queda detenido. En la primera oportunidad quedó en libertad porque el juez Marcelo Benavides dispuso la falta de mérito. Luego la ex Cámara de Apelaciones revocó esa decisión y el fiscal volvió a pedirle al magistrado que lo procese con prisión preventiva por el delito de homicidio “criminis causa”.
El planteo no fue en su momento resuelto y hoy el fiscal volverá a acusarlo bajo el nuevo código. Sumado a los elementos de prueba ya incorporados en la causa, están los resultados de la prueba de ADN que realizó un laboratorio genético forense del Consejo Federal de Fiscales con sede en Bariloche, Río Negro.
Según el fiscal Breide Obeid, la gorra que quedó en la escena del crimen y que luego fue utilizada para tapar la hemorragia de San Miguel, producto de las puñaladas que había recibido, tiene rastros genéticos del acusado. “La gorra es de él. No hay dudas, ya está el informe pericial”, añadió Bustamante.
El hecho que se le imputa ocurrió el pasado 16 de julio de 2011 y causó gran repercusión pública.
La víctima se encontraba en la esquina de Fava y Olascoaga cuando dos falsos pasajeros se subieron al taxi y en Don Bosco al 1000 uno de ellos lo apuñaló para robarle.
A criterio de la Fiscalía y la querella, el acusado asesinó a San Miguel para lograr la impunidad del robo.
Se consideró, además, que en el caso existe el peligro de que quiera escaparse y entorpecer la investigación. De hecho, de otra audiencia que se realizó en el fuero penal juvenil trascendió que el acusado estando en libertad siguió amenazando a testigos.
Uno de ellos es un joven que, siendo menor de edad al momento del hecho, confesó que Fuentes era el autor del asesinato. También fue investigado porque viajaba en el taxi de Rogelio junto al sospechoso. Pero en una audiencia reciente quedó absuelto.
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