Una verdadera odisea vivieron el domingo último varias personas que paseaban por la Quebrada de Lules, un lugar supuestamente turístico que en los últimos tiempos se ha convertido en un paraíso para los delincuentes.
Luego de reducirlos, se tomaron un largo rato para seleccionar las pertenencias más valiosas, llevándose finalmente casi mil pesos en efectivo, cinco teléfonos celulares, cámaras fotográficas, una mochila de trekking, zapatillas y otros elementos.
Para asegurarse de que no serían seguidos, mientras se alejaban del lugar efectuaron disparos al aire.
Luego, los malhechores asaltaron a una familia que paseaba por la zona, quitándoles todas sus pertenencias y agrediendo a un menor, que fue hospitalizado por un corte en una pierna.
Los damnificados fueron hasta la comisaría de la zona, donde el sargento a cargo los hizo esperar dos horas, hasta que llegara un oficial para tomarles una denuncia que seguramente no servirá para nada.
Hechos de esta naturaleza son habituales en la zona, aunque el intendente luleño Kelo Dip y el jefe del Ente Tucumán Turismo, Bernardo Racedo Aragón, no parecen darse por enterados.
En su promoción de la Quebrada de Lules, el Ente de Turismo asegura que se trata de "una excursión ideal para los amantes de la naturaleza y la adrenalina, envueltos por el verde intenso del maravilloso paisaje donde se podrán realizar caminatas, cabalgatas y observación de flora y fauna".
Lo de la adrenalina es más que cierto.

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