Purgas en las fuerzas policiales y de Gendarmería Nacional

Las primeras consecuencias del sangriento desalojo de la ruta nacional 86, donde la policía imprevistamente atacó y desalojo a los manifestantes Qom de La Primavera, con el trágico saldo de un oficial policial y un aborigen asesinados, comenzaron a hacerse evidentes en ambas fuerzas, con las apariciones de las primeras purgas que no serían para depurar ni sanear a las fuerzas, sino para ?amedrentar, disciplinar a la tropa? y evitar que declaren contra sus superiores en la causa en la que se investigan las actuaciones de las fuerzas y dos asesinatos, por lo que ?paradójicamente- no hay ningún detenido.
Pases a retiros, aprietes, reuniones, traslados y la renuncia de por lo menos una oficial para no ser más usada por la cúpula policial serían los mecanismos utilizados contra los efectivos que participaron de la represión policial al mando del ya retirado Comisario Muñiz. De igual manera pero con distinta reacción de los uniformados verdes, que tienen otro nivel de formación, instrucción y adiestramiento, también estarían apareciendo las primeras purgas en la sección Laguna Blanca de Gendarmería Nacional, que no van a ser recibidas con mansedumbre bobina, más cuando la mayoría no tuvieron nada que ver, a lo sumo fueron mudos testigos de los violentos hechos.

NUEVOS DESTINOS

Voceros de los gendarmes hablan de notificaciones de nuevos destinos de aproximadamente veinte gendarmes de menores rangos y se especula que días venideros se estarían realizando los traslados del resto de los efectivos de este nivel, lo que profundiza el malestar general entre los uniformados que nada tenían que ver con los hechos de sangre, ni con la cómplice permisividad con que sus superiores dejaron actuar a las fuerzas represivas policiales sobre la Ruta nacional Nº 86, que era jurisdicción de Gendarmería Nacional custodiarla.

Para colmo casi todos ellos sufrieron las incomodidades propias del caso de cuidar durante cuatro meses a los aborígenes que cortaban la ruta reclamando por sus tierras y encima después del despropósito tuvieron que custodiar la escena del crimen, y ninguno de los responsables ni los que siguieron hostigando y persiguiendo a los aborígenes en complicidad con la policía o con la familia Celias, incluso después de la represión, no fueron trasladados. Prefirieron trasladar todo un escuadrón para proteger a los superiores, que fueron cómplices, colaboraron y según dicen, sabían con varios días de anterioridad lo que iba a ocurrir ese día.

Lo que estaría pasando respecto de estos nuevos destinos de efectivos, sería inicialmente para conformar a la opinión pública, a los aborígenes, pero fundamentalmente, para dilatar y obstaculizar la investigación y ganar tiempo.

En este nivel de los efectivos habría discrepancia por lo ocurrido el 23 de noviembre último respecto al desalojo, incluso en algunos casos, de ser llamado a declarar lo harían según su conciencia, diciendo nada más que la verdad y no lo que los superiores ya le habrían ordenado que declararan. Esta situación estaría comprometiendo al escalafón superior de la Gendarmería Nacional hasta incluso podría salpicar a las máximas autoridades de la provincia. Y estas podrían ser la verdadera razón por el cual se estarían realizando los traslados arbitrarios e imprevistos de los uniformados.

El doctor Juan Eduardo Davis, abogado defensor de los aborígenes confirmo las maniobras de aprietes de las cúpulas de ambas fuerzas de seguridad y manifestó ?están induciendo al falso testimonio o a abstenerse bajo amenazas de declarar la verdad. Es evidente que el régimen vitalicio de Formosa amparado por el gobierno K, tienen miedo de que se descubra la verdad por un lado que se sepa que se trato de una salvaje represión propio de los déspotas, contra aborígenes indefensos que protestan cansados de ser despojados de todos sus derechos humanos y del gobierno K de que se sepa que ellos prestaron apoyo en la represión ilegal que terminara con la muerte de dos personas?.

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