Es la San Martín II, conocida como villa El Chorizo. Es la número 51 que tira abajo el gobierno.
La San Martín II era la última parte que quedaba en pie de la popularmente llamada villa El Chorizo, que se extendía desde Trinidad hasta Concepción. Para la Policía no era nada sencillo ingresar, porque estaba atravesada por un largo y angosto callejón de más de 700 metros y de ahí, cientos de recovecos entre los ranchos de barro.
Mate en mano, el gobernador José Luis Gioja aseguró que "para estas familias, lo más importante es que vivirán dignamente, van a tener más oportunidades y van a poder desarrollarse en todo sentido". Una especie de síntesis del objetivo social que persigue el plan de erradicación de villas, que ayer vio caer la número 51 (habían dicho que la última era la 49 pero ayer rectificaron los números) con el paso imponente de las máquinas de Vialidad Provincial.
En la villa vivían 600 niños, una de las cifras más importantes que se recuerden en una asentamiento en relación a la cantidad de familias. Todos fueron trasladados a los barrios Maliman, en Rawson, y Colangüil, en Pocito, en donde disfrutarán de una casa antisísmica que deberán pagarle en cuotas accesibles al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV).
Los terrenos liberados son de la Capital y el municipio con el gobierno planean abrir calles. "Hay que limpiar, cerrar y empezar a trabajar", dijo ayer Gioja a modo de instrucción a sus funcionarios.

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