Laprovincia se ubica tercera, detrás de Capital Federal y Mendoza. Tiene relación con la situación económica. San Luis recicla el 30% de las 140 toneladas diarias que recoge.
Gabriel Messina, responsable del servicio de recolección de residuos de la ciudad de San Luis y encargado del Centro de Disposición Final (CDF) local, dio algunas pautas que revelan la estrecha relación que existe entre la gene-ración de basura y la situación económica de los habitantes. En primer lugar, señaló que la cantidad de basura que llega al CDF de San Luis, que recibe los desperdicios de la capital provincial, Juana Koslay, Balde, La Punta y Potrero de los Funes, es mayor durante la primera quincena del mes, sobre todo en las semanas que siguen al pago de salarios. “Cuando hay más dinero en los domicilios, hay más consumo y se nota, hay diferencia entre lo que es principio de mes y fin de mes”, aseguró.
Por otro lado, el funcionario dio un ejemplo de cómo la situación económica del país repercute en el número de toneladas que reciben. “En 2010 tuvimos unas 10 ó 15 toneladas diarias más que en 2009, cuando hubo menor consumo probablemente por la crisis internacional que empobreció a la población”, dijo Messina, para quien, otra causa del incremento puede ser el crecimiento poblacional, aunque, según estudios sobre el tema, ese factor “no cambia tanto de un año a otro”.
A su vez, Messina mencionó un patrón vinculado a la estacionalidad. “La época de mayor cantidad de residuos es el verano, porque hay mayor consumo de bebidas en botella y la gente corta más el césped, por lo cual, llegan mucho más plástico y residuos verdes”, explicó. Otra causa es el mayor consumo que genera el turista en la época estival.
De las 140 toneladas diarias que llegan al CDF de la ciudad, hay un porcentaje que es reciclado. “Hay capacidad para operar sobre aproximadamente el 30 por ciento de lo que ingresa y realizar una selección de materiales que son recuperables, como plásticos, textiles, metales, celulosa y vidrio, que se clasifican, son enfardados y luego se comercializan”, explicó Messina, quien señaló que operar el centro es muy caro y el sistema de reciclado “permite generar un recupero de parte de los costos”. El resto de la basura va directamente a un relleno sanitario, ya que, según dijo Messina, “hoy no hay capacidad instalada para recuperar más”.
Además, el funcionario afirmó que hay un proyecto a nivel municipal para, en un futuro, reciclar todo el residuo, algo que “deberá adecuarse” al proyecto de la Provincia.
Sin embargo la disposición final de esos residuos sigue ciertas pautas que reducen los efectos negativos sobre el medio ambiente. “La fosa es de unos cinco metros de profundidad y tiene un suelo impermeabilizado con arcilla y una red interna de canales que colecta los fluidos lixiviados hacia una cámara. Una vez que está construido ese piso se empieza a hacer un enterramiento de varias capas de basura y tierra intercaladas, hasta alcanzar una altura sobre el nivel del piso de unos cuatro o cinco metros. Al final se hace una última cobertura con tierra”, explicó Messina, quien agregó que también se colocan “chimeneas para que venteen los gases de la descomposición, que son principalmente dióxido de carbono y metano”.
Según datos del Observatorio Nacional de la GIRSU, en la Argentina más del 70% de los municipios de poblaciones menores a diez mil habitantes, vierten sus residuos en basurales a cielo abierto. Los números continúan elevados hasta las poblaciones de cien mil habitantes, donde el uso de ese sistema de disposición final todavía supera el 50%. En Argentina se generan un total de 12 millones 325 mil de toneladas de residuos sólidos urbanos por año. Encabeza la provincia de Buenos Aires con 4 millones 268 mil toneladas y cierra Tierra del Fuego con 26 mil.
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