Lo dijo el diputado nacional Daniel Katz, quien sostuvo que la política de endeudamiento “no es ni buena ni mala” pero debe ser aplicada en el marco de “una planificación coherente y muy bien desarrollada, cosa que me parece que en Mar del Plata no hay”. Y afirmó que “La Capital miente cuando dice que la deuda actual es producto de las gestiones anteriores”.
En declaraciones a Radio Nativa, el legislador sostuvo que “Pulti está haciendo lo que le criticó ferozmente a Aprile: toma créditos, se endeuda y que después lo pague el que viene”. “Realmente hay muchas cosas que no se podían hacer porque no había dinero, pero endeudarse irresponsablemente es un compromiso”, señaló.
En ese orden, aclaró que “el diario La Capital miente cuando dice que la deuda actual es producto de las gestiones anteriores. Yo tomé la municipal con una deuda de 125 millones de dólares, me tuve que bancar la salida de la convertibilidad, la pesificación y la entregué con el 50% de esa deuda y en pesos”, fundamentó.
A su vez, el Diputado Nacional subrayó que “toda la deuda” que contrajo durante su gestión municipal “fue un leasing del Banco Provincia para comprar equipamiento que no superaba los 2 millones de pesos”.
“Luego logramos subirnos a unos créditos internacionales en los que el municipio no era parte sino beneficiario, es decir, no tenían devolución. Por ejemplo, el emisario submarino no lo paga el municipio sino la Nación”, añadió.
En otro párrafo, Katz señaló que los créditos “no vienen por la buena imagen que tiene el municipio, sino por la garantía que está poniendo la Provincia y la Nación, que sí tienen cuentas sólidas”.
Y aseveró: “La pregunta es si la municipalidad de General Pueyrredon tuviera que vivir de sus propios recursos, en qué situación nos agarraría ahora porque ya no se trata solamente de pagar sueldos y servicios básicos, sino también de asumir compromisos para pagar enormes créditos”.
En tanto, consideró que “el endeudamiento no es ni bueno ni malo” pero subrayó la necesidad de analizar ese tipo de política “en forma completa” y en el marco de “una planificación coherente y muy bien desarrollada, cosa que me parece que en la ciudad no hay”.
Por último, deslizó: “Uno no es distinto en la función pública y en la vida privada: alguien que es tristón, aburrido, desapasionado en su vida privada lo va a ser en la función pública; alguien que tiene muchos problemas para manejar su propia economía familiar, va a tener muchos problemas cuando tenga que administrar la economía de la ciudad”.

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