Puesto Pucheta: la casa que se convirtió en escuela por las inundaciones

Puesto Pucheta: la casa que se convirtió en escuela por las inundaciones
Una escuela rural quedó aislada por las lluvias desde hace más de un mes. Y como los 10 chicos no podían concurrir, una familia ofreció su vivienda. Hoy, se dan clases allí.

Las inundaciones que afectaron a buena parte de la provincia durante los primeros días de abril dejaron secuelas en muchos pueblos que todavía perduran en el tiempo y están muy lejos de solucionarse.

Cada problema es una historia, cada familia que sufrió las consecuencias del agua que no se detiene, encierra una realidad para contar en todo un libro.

Un botón de muestra de este tipo de historias es el que sucede en la escuela rural Sargento Cabral, de Puesto Pucheta, a 150 kilómetros al noreste de Córdoba. Ese lugar quedó inundado y aislado en los primeros días de abril, luego de las fuertes precitipaciones que se registraron allí, dejando sin clases a los 10 alumnos que concurren al establecimiento.

Como los chicos llevaban casi un mes sin clases, tanto la docente como los papás comenzaron a preocuparse viendo, sobre todo, que el agua está lejos de ceder completamente en la escuelita.

Ante este escenario, los padres de un alumno ofrecieron su vivienda para que provisoriamente se dictara clases allí. Se trata de la Estancia “La Joaquina” en la que viven Javier Luna y Natalia Banega, y que pertenece a José María Vocos, cuenta este lunes en su sitio en Facebook el diario La Mañana Trejense.

La maestra de esta escuela, Noelia Paolasso, planteó la situación ante las autoridades educativas y finalmente el pasado lunes 5 de mayo, la Inspectora de la zona 2110, Patricia Stoller, viajó al lugar para evaluar las condiciones y decidir si era apto o no para el dictado de clases.

Entre la docente y la inspectora, y con la conformidad del Ministerio de Educación, decidieron aprobar el lugar y trasladar allí el dictado de clases para los alumnos de la escuela Sargento Cabral.

Desde el lunes 5 de mayo pasado, los niños han retomado las clases en esta casa de familia. La solidaridad de estos vecinos y su buena voluntad, han permitido que ellos puedan acceder a la educación.

La señorita Noelia Paolasso describió a La Mañana Trejense el espacio en donde da clases. Se trata de una amplia galería que tiene una mesa grande que los diez alumnos comparten. La maestra contó que los papás de los niños trajeron un pizarrón y lo colocaron en el aula provisoria, para facilitar la enseñanza.

Paolasso agregó que, dadas las circunstancias, los niños no pueden acceder al servicio de Paicor, por lo que se le entrega a las familias un bolsón con alimentos y a los alumnos se les otorga una colación en medio de las cuatro horas y media de clases que reciben de lunes a viernes.

Maestra ejemplo. Según consigna el diario del interior, la maestra rural "realiza una tarea impresionante". Noelia recorre más de ochenta kilómetros diarios en camino de tierra para poder dar clases a sus niños.

"La profesión del maestro rural no termina en enseñar los contenidos que indican los lineamientos curriculares, sino que se extiende a ser cocinero, psicólogo, peluquero, médico y tantas cosas más", señala el sitio de La Mañana Trejense. Cuánta razón, ¿no?

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