La obra municipal fue concebida para las empanaderas instaladas en la orilla del canal.
Hoy, según puesteras, hay quienes intentan apoderarse de locales amedrentándolas."Me golpearon en la vía pública, me balearon la casa y ahora intentaron asesinarme pasándome el auto por encima y no pudieron. ¿Cómo creen que me voy a rendir después de tantos años de ser víctima de uno y de otro?
¿Cómo voy a resignar mi fuente de ingreso solo por la corrupción de los funcionarios y la ambición de unos cuantos? No no voy a salir ni siquiera muerta de mi local", dijo con vehemencia Alejandra Saravia, una mujer que bajo su delgadez esconde la enorme fuerza de su reclamo.Saravia denunció que fue atropellada por el automóvil de Sebastián Escobar sobre calle Esteco y terminó la jornada internada en el hospital San Bernardo. La víctima de un supuesto accidente mantiene una interminable disputa comercial en el conocido Patio de la Empanada, ubicado sobre avenida San Martín y dentro de una obra pública municipal.
Entrevistada ayer por El Tribuno, Saravia manifestó que desde que denunció públicamente la corrupción imperante y las habilitaciones "truchas", las persecuciones y la violencia sobre ella y sus bienes no cesaron. "Es más, tras investigar el origen de una compra fraudulenta de un local que por estatuto no se pueden comprar ni vender, obtuve la orden de clausura de los locales malhabidos, lo que nunca se cumplió pero que produjo que estas personas, que anhelan correr a las mujeres que trabajamos aquí, nos señalaran y comenzaran una serie de actos vandálicos que terminaron con un intento de homicidio del que fui víctima", dijo Saravia.Agregó que "desgraciadamente en el lugar del supuesto accidente, como lo quieren hacer aparecer ahora, no hay cámaras; de todas maneras, la fiscal de Graves Atentados 8, Gabriela Buabse, nos dio garantías de seguridad y nos ofreció consigna policial y una cámara en medio el patio de comidas, medidas que no se pusieron en vigencia aún pero que serían fundamentales".
La mujer relató que su madre no vidente, poco después del escándalo que se produjo en el Tribunal de Faltas, de donde fue echada y amenazada por un matón que tiene condenas por homicidio, fue visitada por personal municipal que le llevó bolsones alimentarios y una tarjeta para un plan social, que su madre rechazó por sentirse ofendida en su dignidad."Queremos trabajar y hacer respetar que lo que se hizo para los pobres sea para los pobres, y no utilizar la obra pública para beneficio de unos cuantos", finalizó.
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