Las puertas del Banco Supervielle, un espacio de encuentro entre jubilados

Las puertas del Banco Supervielle, un espacio de encuentro entre jubilados
Cada mes, los jubilados se congregan en la sucursal desde las primeras horas de la mañana. El objetivo es obtener uno de los cien números que se entregan para luego percibir los haberes.

Una postal pergaminense constituye la congregación de numerosos jubilados y pensionados en las puertas del banco Supervielle.

En los días en que se abonan los haberes mensuales, desde antes de las 6:00 en las puertas de la entidad, decenas de adultos mayores forman fila. El objetivo es obtener los primeros turnos a fin de irse a casa antes de que la temperatura empiece a mostrar signos de elevación.

Las puertas de la entidad bancaria, ubicada en Avenida de Mayo entre Luzuriaga y Alberti se constituyen en el punto de confluencia de numerosos pasivos que, haciendo frente a los temidos fríos, las altas temperaturas y las precipitaciones, se instalan para obtener un número que les permita cobrar su jubilación mensual.

El calendario de pago para jubilados y pensionados del Régimen de Sistema Integrado Pevisional Argentino (Sipa) fija determinadas fechas para abonar los haberes de los pasivos, considerando los últimos números de sus documentos. Es así que desde ayer y hasta el jueves 30, Supervielle abonará los haberes a los jubilados, y una vez más quienes tengan su documento con terminación en 1, por ejemplo, volverán a verse las caras.

Otra sucursal

Desde la instalación de Supervielle, entidad bancaria que se encarga de abonar exclusivamente los haberes jubilatorios y para pensionados, fueron varias las dificultades que se advirtieron debido a la masiva cantidad de personas que asistía diariamente.

Antes de la creación de la tarjeta de débito que permite a los jubilados extraer sus haberes sin hacer extensas filas, la institución recibía a muchos jubilados. Con el transcurso de los años, se redujo la cantidad considerando la utilización que una gran parte de los adultos mayores hace de la tarjeta. No obstante para optimizar la atención, en los últimos tiempos se abrieron las puertas de una nueva sucursal ubicada en avenida Alsina, frente al Viaducto.

En ambas entidades, la atención que brinda el personal del banco es excepcional ya que se disponen varias cajas en las cuales los empleados se desempeñan con efectividad realizando el abono de los haberes.

El esfuerzo realizado por los empleados apunta a mejorar no sólo la calidad de servicio que se ofrece, sino también a hacer óptima la estadía de los vecinos que allí concurren, razón por la cual el banco abre sus puertas a las 9:00 y cierra a las 15:00. Además un empleado, minutos antes de la apertura del banco, otorga los cien números diarios que se entregan a fin de hacer más organizado el trabajo.

Sin tarjetas

Si bien muchos realizan sus cobros a través del cajero automático, una porción importante acude a la sucursal ya que no aprendió a utilizar el sistema.

Otros por su parte, tienen las tarjetas y abrieron su caja de ahorro pero se resisten a probar esta modalidad que ofrece el banco. Lo que para nosotros es algo tan trivial y cotidiano como la extracción de dinero a través del cajero, para los jubilados se trata de un trámite muy innovador y tecnológico que no quieren probar.

Por este motivo deciden asistir a las puertas del banco. Los más precavidos llegan temprano para obtener los primeros números que se entregan diariamente.

Vale destacar que la sucursal que Supervielle tine en la zona céntrica es más concurrida que la ubicada en avenida Alsina.

Socializar

A pesar de los múltiples beneficios que desde la Anses se gestionan para los jubilados, y que pretenden facilitar de algún modo el cobro de los haberes mensuales, los adultos mayores no pueden abandonar el hábito de instalarse en las puertas de la sede el día de cobro.

Bajando del colectivo, llegando en bicicleta, sentados en las veredas, apoyados en las barandas, con abanicos durante el verano, ponchos y bufandas en invierno y portando paraguas ante las inclemencias climáticas, se puede ver a los pasivos en cercanías del banco.

La palabra de los pasivos

De tez morocha y parlanchín se lo vio a José, uno de los jubilados que desde temprano se apostó ayer en las puertas de Supervielle. “Siempre vengo temprano para agarrar un número que me permita no salir tan tarde del banco. Desde las 5:50 me instalo en las puertas y así lo elijo porque no sé manejar la tarjeta que nos dan para cobrar por el cajero, además nos gusta charlar con los jóvenes cajeros que siempre nos atienden tan bien”, contó José a LA OPINION.

Juventud

Lucía no duda en decir que “vengo temprano para encontrarme con mis compañeras, charlar con ellas. Tengo la tarjeta y así como me la dieron la guardé porque estoy muy conforme con esta modalidad de pago. Además me gusta venir temprano así después puedo pagar las deudas e irme a casa a realizar mis tareas domésticas”. Consultada sobre la sucursal de avenida Alsina, Lucía manifestó que “mi marido va a la nueva sucursal al mediodía pero a mí no me gusta, prefiero estar acá en el Centro, hablando con mis conocidos y no me molesta estar parada porque tengo espíritu juvenil”.

Trabajador

Ramundo es uno de los primeros de la fila. Al ser interrogado sobre por qué tan temprano decidió apostarse en la entidad, y contó que “debo cobrar temprano para después ir a trabajar. La jubilación no me alcanza, entonces decidí seguir con mi oficio el de pintor de obras para hacer frente a los gastos mensuales”.

A pesar del tiempo

El cielo se veía tormentoso ayer en las primeras horas de la mañana y por ello muchos, precavidos, llevaron paraguas. Olga afirmó que “con el frío, el calor, las lluvias siempre estoy acá, en el banco, charlando con mis compañeros siempre del mismo tema, la mala situación de los jubilados, porque los haberes no alcanzan”.

Una de las consultas realizadas a los jubilados fue el tema de la inseguridad. “A mí me robaron una vez a la salida de este banco, también me robaron en mi casa, pero bueno yo sigo viniendo porque me resulta práctico”, señaló Olga.

Es valorable el trabajo que efectúan los empleados ya que, a pesar de estar expuestos a constantes desajustes y riesgos en lo económico, ponen en práctica su máxima capacidad para ejecutar el trabajo óptimamente. Reconociendo la buena atención de los cajeros Olga expresó: “Son excelentes todos los trabajadores del banco”.

Francisco es uno de los más dormilones, llegó a las 8:00 para obtener el número que le permita cobrar sus haberes. “Tengo la tarjeta y me gustaría usarla, pero soy terco y no invierto tiempo en aprender cómo se usa”, aclaró.

Serafina llegó en colectivo al Supervielle desde el barrio José Hernández, acompañada de su marido. “Da la coincidencia de que ambos documentos terminan en 0 y eso hace que vengamos juntos a cobrar, por lo menos no nos vamos solos”, relató Serafina al tiempo que, en coincidencia con sus pares, destacó que “la plata que cobramos no nos alcanza. De acá vamos a pagar las deudas y con lo que queda de dinero debemos vivir”.

Comentá la nota