El Azul se quedó sin ascenso directo. Con un penal polémico le ganaron el partido y luego perdió todo en los penales. La gloria estuvo a un paso
Unión lo había pasado demasiado mal en la primera parte. Paraná, con su argumento de meter centros desde los dos costados, le complicó las cosas al punto de que el arquero Pablo Lucero empezó a ser figura. Hubo un gol anulado a los 16' por offside pero era todo un aviso de lo que se venía porque los entrerrianos eran una tromba. Hasta que en el minuto 29' se armó el revuelo en el área cuando cargaron mal a Lucero y hubo reacción desde Unión. Fueron 26 minutos de suspenso y en el retorno del juego, Unión alcanzó a tomar algo de aire para frenar lo que Paraná seguía proponiendo. Lo mejor de ese primer tiempo fue el resultado para el conjunto sanjuanino porque mantuvo el cero cuando fue superado por el planteo de Paraná.
En el complemento, el que varió fue Paraná porque metió a Schoffel para jugar más por abajo y con eso ganó otra profundidad pero le facilitó algo más la defensa de Unión. El Gino Laciar recompuso el planteo sanjuanino y ya hubo otra forma de jugar el partido. Más tranquilo, más seguro. Unión se acomodó mejor y se animó a la contra que tanto necesitaba para sacarle presión a su última línea. Paraná insistió y no conseguía desarmar el trabajo defensivo del Azul pero después con el lungo Antonelli en la cancha volvió a ganar por arriba y a preocupar. Hubo un cabezazo en el travesaño del grandote, dos o tres salvadas en la línea y no entraba. La respuesta de Unión fue con un remate de Sánchez que sacó el arquero Serrano en forma brillante. Pero la presión de Paraná lo volvió a meter contra el arco y Lucero trabajó todo. Sacó un par de pelotas brillantes e incluso tranquilizó a todos cuando parecía que se venía la noche.
Llegó entonces ese fatídico minuto final cuando cayó un centro al punto penal y el pibe Emmanuel Décimo, involuntariamente, la tocó con la mano. El arbitro Julio Quinteros no cobró nada pero el segundo asistente Jovet indicó el penal. Unión se convirtió en la impotencia andante y más cuando Dri convirtió el 1-0 para ir a los penales. El tiempo se agotó y con eso, todo se definía desde los penales, donde la esperanza azul se posó en las manos de Lucero.
En esa serie, justamente Lucerito hizo lo que pudo tapándole al propio Dri en el primer remate de la serie pero después Edgardo Díaz eligió picarla y le permitió a Serrano emparejar la serie. Fue entonces de golpe por golpe hasta que en el final, Eduardo González de enorme tarea en el juego, eligió la derecha de Serrano y perdió. Justamente el Guary, uno de las piezas más queridas por el pueblo azul, erró su remate. Unión quedó rendido en la cancha. Golpeado, impotente. Dolido porque esta vez, cuando más duele, cuando no hay vuelta atrás, se quedó en las puertas de la gloria. Sufrió todo, pasó todo. Se codeó con la gloria en el minuto final, en el descuento mismo pero esta vez, vio la otra cara de la moneda. No hay premio consuelo. No existe la copa al subcampeón pero Unión dejó todo. No le alcanzó, pero la revancha siempre está a la vuelta de la mano.
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