Desde la década del "40, existen lazos entre sanjuaninos y rusos, sobre todo en aspectos académicos.
La historia de las relaciones entre San Juan y Rusia comenzó sin duda cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón eligió a Federico Cantoni para ocupar la embajada en la Unión Soviética, después de la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, en la década del "70, fue Leopoldo Bravo el encargado de seguir alimentando el vínculo, también en la Embajada argentina. Y más recientemente su hijo, el fallecido Leopoldo Alfredo Bravo, quien ocupó hasta su muerte en octubre del año pasado ese mismo cargo, luego de haber sido representante financiero y comercial por la Argentina en aquel país desde el año 2002.
En lo académico, la historia es más reciente, pero igualmente fluida. Gabriel Eduardo Brizuela, investigador de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, recordó que en la década del "80, el científico ruso Valery Zemskov llegó a San Juan para completar sus estudios sobre la literatura latinoamericana, concretamente sobre Domingo Faustino Sarmiento. "Este primer contacto -relató Brizuela- permitió que siguieran otros intercambios, hasta que en 1991, la casa de estudios firmó un convenio con la Academia de Ciencias de Rusia, en la Universidad San Petersburgo, además de conservatorios de música y otras instituciones educativas. El convenio pronto empezó a dar frutos, porque se generó un positivo intercambio cultural entre Rusia y San Juan, al que hoy se quiere dar un nuevo impulso".
Precisamente, para lograr esa nueva puesta en vigencia es que desde ayer visitan San Juan Dmitry Kravstov, consejero de la Embajada de la Federación Rusa en la Argentina y director de la Casa de Rusia en Buenos Aires, junto a Vladimir Kazakov, colaborador científico del Centro de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Historia Universal de la Academia de Ciencias de Rusia.
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