Mauro Giannini, un tarjeta fácil, desvirtuó un partido que era normal
Diez amarillas en el primer tiempo, con una roja incluida a Barsottini por doble amonestación. Y en el complemento, un solo jugador fue amonestado. ¿Qué le pasó al árbitro bahiense Mauro Giannini para dar este giro tan drástico a una actuación tan mala ayer en Victoria?. Puede ser que alguien lo llamó advirtiéndole sobre los desaguisados que estaba cometiendo, o bien al hacer un repaso con sus colaboradores (Andrés Barbieri y Eduardo Lucero) cambió es actitud de “tarjeta fácil” por una más ligth. Lo cierto es que el partido había sido de trámite normal. Lo anormal fueron las decisiones de adoptó este juez del SADRA que dirige en primera desde 2009, que en ese primer tiempo hubo no más de 15 faltas, pero detrás de ellas llegaron 10 amarillas. Una exageración absoluta. La progresión de sancionados fue la siguiente: 6’ Borghello (GE), 11’ Fideleff (T), 23’ Coronel (GE), 31’ Miloc (GE), 33’ Barsottini (GE), 34’ Leone (T), 36’ Ellecópulos (T), 37’ Castaño (T) y 39’ Paparatto (T). En el cierre de la etapa, por doble amarilla, se fue expulsado el tandilense Barsottini, del Lobo. Fue algo totalmente anormal. Pero en el segundo tiempo se dio vuelta como una media y su actitud fue diametralmente apuesta desde lo disciplinario. Solamente amonestó a un solo jugador, en este caso Oliver Benítez, que había ingresado por el uruguayo Rodríguez. Muchos especialistas en el arbitraje argentino coincidían en admitir que de esta manera no se dirige en ninguna parte del mundo. Y que de esta manera Giannini terminó desvirtuando un partido normal. Eso desde lo disciplinario, porque en cuanto a lo sucedido en las áreas, estuvo certero. Fue penal el que le cometieron a Coronel en el primer tiempo, y no fue, aunque estuvo en el límite, el que reclamaron los hinchas locales tras un choque entre Pérez García y Oliver Benítez, en las posterimerías del encuentro. Esta vez fue Gimnasia el que debió padecer estos fallos grotescos que definen partidos y metidas de pata increíbles de los jueces de línea. A despecho de los cambios estructurales que se han dado en el Colegio de Arbitros: Miguel Scime reemplazó a Francisco Lamolina, los groseros errores continúan a la orden del día y no pasa fecha en la que la terna encargada de impartir justicia quede en claro off side. Y ayer esto quedó en evidencia en Victoria. Está claro que Giannini, así, no puede dirigir más y algo tendrá que revisar en cuanto a su proceder. en el ojo de la tormenta Así está el arbitraje argentino. Los errores se vienen repitiendo jornada tras jornada y ayer, en Victoria, lo de Mauro Giannini fue una muestra, aumentada, de que la cosa va de mal en peor
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