Fernando Dellavedova no quiere ver más el cartel con el nombre del fusilador en la Plazoleta del Barrio Obrero.
Al concejal del Frente para la Victoria Fernando Dellavedova le sobran los motivos para votar a favor del cambio de nombre de la Plazoleta del Barrio Obrero, que aún conserva el nombre del fusilador Pedro Eugenio Aramburu.
“No podemos pasar por una plaza que lleve el nombre de Aramburu” dice Dellavedova, y por primera vez hace pública una historia familiar dolorosa, marcada por la dictadura que derrocó a Juan Perón en 1955.
Sus dos abuelos, sindicalistas ferroviarios y dirigentes peronistas, fueron encarcelados por Aramburu. Su abuelo materno, Adolfo Lanfosi, fue detenido en 1955, siendo diputado nacional, por haber votado años atrás la convocatoria a una Constituyente. Acusado de fundamentalista y hombre contrario a los intereses del país, estuvo dos años en Villa Devoto.
“Mi Familia la pasó muy mal afuera y mi abuelo la pasó peor adentro, ocurrieron muchas cosas mientras fue preso político: los sacaban a la madrugada a hacer simulacros de fusilamientos, los torturaron, la pasaron muy mal, y eso significó que una vez libre mi abuelo nunca más se dedicó a la política” resume el concejal.
Su abuelo paterno, Orlando Dellavedova, sufrió el bombardeo de Plaza de Mayo y vio morir a su amigo. Estuvo 8 años preso en cárcel común.
“Mis dos abuelos que me cargaron de política toda mi vida y mi abuelo paterno fue el militante que más me marcó y se encargó de que yo tuviera un destino similar al de él en la política”.
Orlando Dellavedova murió hace 14 años, “el mismo día que mi hija cumplió un año” cuenta el nieto, con un nudo en la garganta que estrangula las palabras que luego no pueden salir de su boca.
Peronista y militante de La Fraternidad, en 1980 Orlando Dellavedova se radicó en Trenque Lauquen “y cuando comenzó el movimiento político antes del ’83 se largó de lleno y cuando se hacía alguna convocatoria a Plaza de Mayo él iba, solo, a la Plaza San Martín, porque pensaba que en todas las ciudades del interior pasaba lo mismo”.
El 16 de junio del ’55 “mi abuelo junto a una columna de La Fraternidad venían de hacer un reclamo para que Perón no se retirara del Gobierno porque lo que se venía era muy malo para el país”.
Recuerda que “llegaron al mediodía a Plaza de Mayo, cuando todo el mundo había salido de trabajar y había chicos que habían salido del colegio, y cuando estaban en plena concentración observan que sobre el lado del río comienzan a llegar los aviones de la Marina de Guerra a la Plaza y empiezan a bombardear y ametrallar todo lo que tenían alrededor. Mi abuelo logra retirarse al Ministerio de Economía, donde todavía hoy se ven los impactos de bala en las columnas”.
Cuenta Fernando Dellavedova que a un amigo y compañero de militancia de su abuelo
“lo alcanzan las balas y mi abuelo tomó su sombrero y siempre lo tuvo en su casa, como un recuerdo, un homenaje a su compañero”.
El dirigente, que luego fue concejal por el partido de San Martín, estuvo 8 años preso en cárcel común. “En el ’56 muere una de sus hijas por una epidemia de poliomelitis y no lo dejan salir de la cárcel. Lo provocaron a continuar con la militancia y a trabajar para un país que soñó mucho y nunca se pudo alcanzar. Cuando murió no tenía nada, terminó en la pobreza”.
- ¿Qué le pasa desde lo personal, teniendo en cuenta su historia familiar, cada vez que se trata en el Concejo un proyecto para sacar a Aramburu de la Plazoleta del Barrio Obrero?
- Más allá de la cuestión familiar, ese golpe de Estado marcó a los argentinos. Aramburu fue lo peor que nos podía haber pasado, no entiendo cómo algunos sectores políticos siguen conmemorando ese estigma que fue Aramburu.
La iniciativa de Baldassarre era imposible dejar de acompañarla, no podemos pasar por una plaza que se llame Aramburu, y la postura del bloque radical y del presidente del bloque nuestro (Raúl Feito) de votar en contra me pareció llamativo, cómo pueden seguir conmemorando a este hombre.
Ahora hay una nueva iniciativa y hay que tomar realmente conciencia de la cuestión, a veces pienso que muchos no sabían lo que había ocurrido por Aramburu. El proyecto fue un disparador y muchos empezaron a saber quién fue Aramburu.
Lo que hizo el Gobierno Nacional fue empezar a remover la conciencia de muchos, de empezar a no olvidarnos de lo que pasó y de hacer justicia con muchas cuestiones que nos pasaron a los argentinos.
- Uno de los principales fundamentos de quienes votaron en contra del proyecto es que al cambiarle el nombre a un espacio público se borra la historia.
- Es imposible olvidarse de Aramburu, y tenemos que darnos la posibilidad de dejar de conmemorarlo.
- ¿Cómo va a salir la votación el viernes en el HCD?
- Va a ganar por amplia mayoría la propuesta de la Escuela 6 y de la Comisión por los Derechos Humanos, con el acompañamiento no sólo de los concejales del Frente para la Victoria, sino también con algunos de la UCR. Muchos de los que hoy están en ese bloque no votaron el año pasado, como Miguel Fernández, quien hoy está haciendo declaraciones desde una postura personal y no como bloque. También lo hizo la Juventud Radical a través de su presidente a favor del proyecto. Y no nos olvidemos que Unión Pro está conformada por algunos dirigentes de extracción peronista, como Jorge Jordán, que no se va a oponer a este tipo de cuestiones.



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