Cuando corrían tiempos de bonanza, y el intendente Pablo Bruera buscaba escalar al sillón municipal para destronar a su antecesor y principal rival político, Julio César Alak, el Movimiento Evita comandado por Emilio Pérsico fue una de las “patas” políticas de lo que ahora es el oficialismo platense.
“Bruera no quiso arriesgar su futuro en la pelea contra el campo y la ley de medios. El quería seguir siendo entrevistado por Todo Noticias”, disparó el ex piquetero, según publicó en la edición de hoy el diario Diagonales.
“Al alejarse el bruerismo del proyecto nacional, quienes perdieron fueron el jefe de Gabinete Santiago Martorelli y las concejales Lorena Riesgo y Silvana Soria”, añadió Pérsico, quien junto al camionero Hugo Moyano y otros referentes del sindicalismo y los movimientos sociales ofician de sostén del kirchnerismo.
Durante el acto que hacia fines de año Bruera encabezó en el Luna Park –donde presentó después de hacerlo en el estadio de Ferro su Frente Renovador Peronista-, NOVA consultó a Martorelli sobre la relación del Evita y el oficialismo en la capital provincial.
La respuesta fue una evasiva y traslució, lo que en la antesala del año electoral que recién comienza, podría presentarse como un nuevo “pacto de conveniencia”, siempre dentro de un esquema en el que el intendente local pueda convertirse en eventual “candidato K” en la ciudad.
“En mis años de militancia sé que hay muchos que están conmigo y que después cruzan de vereda, y quizá después vuelven. Yo tengo fe que muchos de ellos van a volver”, aventuró Pérsico en declaraciones a un portal porteño.
En un escenario en el que el kirchnerismo –definición de postulaciones mediante- necesitará de referentes territoriales que le aporten a la continuidad del proyecto, todo puede pasar.





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