Uno es de empleados de la Municipalidad. Otro, de un estudio privado. Coinciden en dónde hacer un “lago”.
“Es francamente patético y ridículo pretender tener la patente de un espejo de agua sobre el río”, dijo ayer Morini a Día a Día.
¡Estás igual! Entre 2008 y 2010, empleados municipales de Arquitectura, Obras Viales y Redes Sanitarias trabajaron en lo que sería el anteproyecto de la intervención sobre el río Suquía. Lo hicieron desde los primeros croquis hasta las ilustraciones en 3D (ver galería de imagenes). De acuerdo con la presentación ante el Colegio de Arquitectos, también realizaron estudios hidrológicos.
Aunque cada pieza del proyecto es importante, lo clave es –de acuerdo al criterio de los profesionales que trabajan para la Municipalidad– la “modelación hidrológica”. Se trata de un relevamiento de los 3 kilómetros de la costa del río en su tramo céntrico. La mediciones se tomaron cada 25 metros. En estos estudios participó la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia. Con esos resultados se decidió cuál sería el mejor lugar para “armar” el espejo de agua: la curva entre los puentes Centenario y Sarmiento.
En la misma zona, la Provincia avanza con una obra que a ojo de cualquier vecino parece igual que la desarrollada por los empleados municipales; al menos en cuanto a la ubicación del laguito y el azud. Es el proyecto en el que el reconocido arquitecto Morini metió mano como asesor.
Él niega categóricamente que haya tomado la idea de los municipales: “Los estudios de (la Dirección de) Hidráulica de la Provincia dicen que hay sólo un lugar posible para armar un espejo de agua, y es frente al ex Mercado de Abasto”, explica.
“Si hay un proyecto preexistente, no sé cuál es”, agrega Morini, quien reconoce que con el ex secretario de Desarrollo Urbano de la Municipalidad Daniel Rey, “consensuaron” aspectos generales de la intervención del Estado sobre el río. Al momento de hacer el proyecto, los municipales estaban bajo el mando de Rey.
En este sentido, Morini dice que fue el futuro gobernador, José Manuel de la Sota, el verdadero “ideólogo” del embalse en ese tramo del río. “¡¿Cómo va a haber una autoría intelectual si fue a De la Sota a quién se le ocurrió hacer los azudes?!”, remarca Morini. El arquitecto insiste con que ése es el “lugar natural” (porque el río se “estrangula”) para proyectar el embalse. “Hemos coincidido. ¡Fantástico!”, dice.
El proyecto de los empleados municipales contempla un “dique regulable” ubicado a la altura de los galpones del Mercado de Abasto. El de Morini habla de dos azudes inflables: el último colocado frente a los galpones del Mercado de Abasto.
El espejo de agua bosquejado en el Palacio 6 de Julio contendría 45 mil metros cuadrados de agua, con una profundidad de 1,5 metros y un ancho de 50 metros. El de Morini, en cambio, sería un espejo de agua de 70 metros de ancho y una profundidad menor a un metro. El “largo” es idéntico.
Como una paradoja, las coincidencias generaron polémica.
La intervención
El 30 de septiembre de 2010, el Gobierno de Córdoba presentó la intervención en el Suquía. Los técnicos de la Municipalidad habían concluido el desarrollo del proyecto. Pero la Provincia no lo utilizó (o al menos no anunció que se basaría en aquel). Días antes de las elecciones municipales, Schiaretti inauguró el último tramo recuperado, a la altura del puente Santa Fe. Los trabajos continúan río abajo.

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