Puede ser considerado como parte de una meta asumida como país, la Estrategia Integral de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos –ENGIRSU-, con metas establecidas para el corto mediano y largo plazo, dentro de un horizonte temporal establecido en veinte años (2005 – 2025), el impulso que ha tomado con la aprobación por parte de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, el proyecto para el traslado del vaciadero y la construcción de una planta de tratamiento de RSU en las afueras de Río Gallegos.
El proyecto que obtuvo un apto técnico y financiamiento para una primera etapa, prevé un costo de $ 50 millones para la construcción en una planta de tratamiento a ubicarse a más de 20 kilómetros de esta capital hacia el sur, camino a Chimen Aike, y a unos 4 kilómetros sobre la Ruta 1, con un plazo de entre 18 y 20 meses de ejecución, a partir de su adjudicación, lo que el municipio prevé para la segunda parte de este año. Una segunda etapa contempla el equipamiento.
La actualidad. El destino final de los residuos en esta capital, es actualmente un basural a cielo abierto, un predio de 40 hectáreas -29.800 metros cuadrados-, utilizado desde 1991 para ese fin, aunque se ubica en plena costa de la ría, y desde 2004 quedó contenido adentro mismo de la primera área natural protegida, creada en la ciudad por el Concejo Deliberante por Ordenanza 5356.
Se calcula que el volumen de residuos domiciliarios pasó de unas 70 a 120 toneladas diarias en los últimos diez años en Río Gallegos, mientras que el vaciadero se encuentra ya colapsado en su capacidad y no cuenta con el equipamiento necesario para la gestión de los residuos.
Entre 1999 y 2008 funcionó una planta de clasificación y tratamiento, en algún momento gestionada por una cooperativa de trabajo planes jefes y jefas de hogar. Pero no sólo que esa gestión no prosperó, sino que después, cuando el municipio intentó continuarla con recursos propios, quedó obsoleta frente a los volúmenes de basura a tratar.
Así quedó como único mecanismo de gestión, la compactación, enterramiento y cubierta. El enterramiento se hacía en trincheras de 20 a 50 metros, y con la capacidad operativa del predio colapsada, superada en su vida útil, se estaban reutilizando trincheras que estaban clausuradas. Aunque en el último tiempo, por la falta de equipamiento y los conflictos municipales, hasta ese mecanismo quedó paralizado.
No obstante desde el municipio se anticipó que se apelaría a un mecanismo para la contratación de maquinaria para un saneamiento y reacondicionamiento de las actuales condiciones del predio, para poder transitar una adecuada transición hacia lo que será el definitivo traslado del vaciadero.
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