El mensaje del obispo se centrará en que la Navidad "es Jesús", y también se referirá a flagelos sociales como la droga y los saqueos.
Así lo puso de relieve el obispo diocesano, monseñor Antonio Marino, al adelantar para LA CAPITAL los núcleos centrales del mensaje que, como ya es tradicional, pronunciará con motivo de la Nochebuena y la Navidad.
El representante de la Iglesia Católica comenzó por destacar que "el aspecto central de lo que voy a transmitir a todos los marplatenses es recordar que 'la Navidad es Jesús'. Y digo esto porque estas fiestas realmente nos invitan a reunirnos con nuestros familiares y amigos, lo que ya es un motivo para celebrar. Pero ello no nos debe hacer perder de vista que festejamos el nacimiento de Jesucristo, el Salvador".
"Y cuando hablamos de Cristo -continuó-, afirmamos que es Emanuel, es decir 'Dios con nosotros'. Esto significa que hablamos no de un Dios lejano, sino cercano, adentro nuestro. Un Padre que a pesar de ser poderoso y omnipotente, con una actitud humilde entró en la historia de la humanidad, para orientar al hombre. Y eso lo hizo con debilidad y ternura, volviéndose pobre para enriquecernos con su palabra, su orientación y sus enseñanzas".
Después, monseñor Marino, siempre en referencia a su mensaje de Navidad, agregó que "todo esto que ha hecho Dios, enviándonos a su hijo Jesucristo fue por amor y para dar dignidad al hombre en la Tierra. Y para ello también nos enseñó a que aprendamos a vivir como hermanos, creando fraternidad no solo con nuestros familiares y amigos más cercanos, sino en el conjunto social, buscando un acercamiento incluso con aquel que consideramos nuestro enemigo por cuestiones la mayor parte de las veces subsanables con comprensión y tolerancia, o con aquel del que estamos distanciados".
Y enfatizó: "Estas fiestas son una gran ocasión para invitar a compartir nuestra mesa a quien se encuentre solo, incomprendido, triste, a aquel que está dolido o sufra de algún modo. Esa es la actitud concreta que espera Dios de nosotros".
Más adelante, hizo alusión a otros de los aspectos sobre el que versará su mensaje. Y lo representó como el agricultor que siembra, para enseguida sostener que "con estas conductas solidarias, desprendidas de todo interés que no sea comportarnos como hermanos del prójimo y ayudarlo, somos sembradores de paz, de amistad, de amor, que es en síntesis nuestro cometido para ser dignos como hijos de Dios".
"Si comprendemos en lo más profundo de nuestro ser que éste es el camino, seguramente cambiaremos el sentido de nuestra vida y de todas las personas a las que podamos llegar con este mensaje", puntualizó.
Y al hacer referencia a la temporalidad del momento presente con toda la problemática emergente de la situación socioeconómica y política que atraviesa el país y la ciudad en particular, citó "los saqueos", "la droga", "la falta de una instrucción de calidad" y "un gran número de jóvenes que no estudia ni trabaja", entre otros. Pero tuvo palabras de esperanza cuando añadió que esto podrá revertirse "con nuestras propias fuerzas" y que "una luz de paz se proyecte sobre nuestra patria".

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