Hubo telegramas de despidos y contratos que no fueron renovados. Incertidumbre en miles de trabajadores porque el Estado revisará la situación caso por caso, hasta marzo. Los gremios se declaran en alerta. En el gobierno dicen que “sólo se sacará a los ñoquis”.
“Yo no me voy a sentar a negociar condiciones de laburo cuando tengo gente en la calle”. El experimentado sindicalista que se sienta a las mesas paritarias advierte que la relación entre el gobierno de la Provincia y los gremios está en las puertas de un conflicto, que va más allá de la inminente discusión salarial y hasta la condiciona.
La no renovación de contratos de locación y algunos despidos de agentes de planta permanente que ingresaron en esa condición en el último semestre pusieron en estado de alerta a los sindicatos. Sin un número preciso de los despedidos hasta ahora, se habla de mil (que habrían sido reconocidos en una reunión en el Ministerio de Trabajo) a dos mil personas que ya no seguirán en el Estado bonaerense. Pero el problema no termina allí.
La decisión del gobierno de María Eugenia Vidal de revisar en 90 días cientos de contratos es lo que más siembra de incertidumbre, y pone a los representantes gremiales en pie de guerra.
Desde ATE dijeron a La Tecla que no tienen el número preciso del personal que corre ese riesgo. En UPCN, en cambio, estiman “entre seis mil y siete mil los contratados que podrían quedarse en la calle”. Por otra parte, confían en que la situación de los empleados de planta echados se revertirá con amparos judiciales.
En el gobierno afirman que quienes fueron despedidos y ya están avisados no volverán a la gestión. Y anticipan que “sólo se echará a los ñoquis. Verán que no van a ser tantos los que se irán”, dijo un ministro.
Si bien en las primeras negociaciones se dejó salvada la situación de los becarios de la Dirección General de Cultura y Educación y del Ministerio de Salud, hay mucha tensión sobre las revisiones de personal que hará el Ministerio de Coordinación y Gestión Pública hasta fines de marzo. La decisión de contratar por tres meses hasta ver qué destino tiene el contratado, genera fuertes críticas.
“Acá se invierte la carga de la prueba, se trata a los trabajadores de ñoquis hasta que se demuestre lo contrario; eso es un disparate, y no aceptamos que haya cada vez más precarización laboral con contratos de tres meses”, se quejó un miembro de uno de los dos mayores sindicatos de estatales.
Desde otra de las entidades sindicales destacaron que “con esta situación de los contratados es difícil ponerse a negociar otros temas”. Y agregaron: “Es una locura lo que hacen con gente que han echado porque entraron en planta permanente en los últimos meses; denota que en algunas cuestiones hay un desconocimiento de la ley 10.430 y de la ley de Asociaciones Sindicales, donde los trabajadores de la Provincia, pasado un determinado tiempo deberían pasar a planta permanente automáticamente”
La primera reunión paritaria de la semana pasada no fue en el sentido buscado por el Gobierno, que esperaba hablar de condiciones laborales. Los gremios monopolizaron la conversación con el problema de los despidos y de la revisión de los contratos, además de apurar la convocatoria para hablar de salarios. Querían seguir las discusiones antes del 3 de febrero, pero esa partida la ganó el Ejecutivo.
Los sindicalistas olfatean que como trasfondo de la situación del personal está la intención del gobierno de condicionar el aumento de sueldos. “Nos van a decir ‘te mantengo la gente pero no me rompas las pelotas con un aumento del 35%’”, advirtió uno de los gremialistas consultados. Preparan la contraofensiva para ello.
“Estamos viendo todo. Primero estamos midiendo a quién tenemos enfrente; a veces parecen águilas de dos cabezas y a veces parecen dubitativos. No le estamos encontrando bien la vuelta de con quién tratamos; quizá es una mezcla de ambos”, cerró un directivo de UPCN, en un reconocimiento de que las conversaciones iniciales denotaron dificultad en la búsqueda de entendimientos.

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