Damianovich indicó que Santa Fe pide que sean devueltos, teniendo en cuenta que no responden a ninguna identidad probada. El 8 de noviembre de 2012, una guardia de honor recibió los restos y los depositó en la Catedral de Córdoba.
Cabe recordar que el pasado 8 de noviembre, pese a que nadie confirmó la identidad del cadáver, el entonces gobernador de la vecina provincia resolvió recibirlos con una guardia de honor y ubicarlos en la Catedral cordobesa. Ahora, como no se sabe a quién corresponden, se solicita que no permanezcan más en ese edificio que se erige como monumento histórico nacional.
Damianovich informó que contactos con académicos de Córdoba dan la pauta de que “lejos está haberse confirmado” la procedencia de los restos. Del mismo modo, insistió en que, incluso la Junta Provincial de Estudios Históricos de esa provincia “siempre estuvo de acuerdo con nosotros” en que no pertenecían al ex gobernador.
Con este precedente, opinó que “están dadas las condiciones para reclamarlos porque se indica que no responden a ninguna identidad probada”. Por ello, sugirió la necesidad de “establecer su destino y qué mejor sería que retornarlos a Santa Fe”. No obstante, aclaró que esto deberá hacerse “sin ninguna pompa”.
“El actual gobierno de Córdoba –que no es el mismo que hizo ese papelón, puede revisar la cuestión y admitir que no está probada”, dijo en referencia a la administración anterior, que fue reemplazada por el nuevo período de De la Sota.
Por último, consideró que “para los historiadores que estuvimos en esto fue un desafío, no lo consideramos nunca ni quisimos hacerlo ver como una cuestión central. Fue un desafío y creo que estuvimos a la altura de las circunstancias”, concluyó.

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