La Provincia quiere terminar con los Hogares de Huérfanos

La Provincia quiere terminar con los Hogares de Huérfanos
Asegura que ese tipo de instituciones generan "vínculos patológicos" y no son buenos. La afirmación llegó un día después de que se conoció un caso de abuso a un chico de nueve años.
"Todas las instituciones que tienen mayores o menores niveles de encierro generan vínculos patológicos entre el que cuida y el que es cuidado. Por eso, con más razón, este tipo de instituciones tienen que ir siendo superadas", opinó la secretaria de Desarrollo Social, Patricia Giuricich, horas después de la denuncia presentada por el gobierno provincial a partir del abuso sexual a un nene en el Hogar del Huérfano de Rosario.

Según la funcionaria, la política del área que conduce apunta a fortalecer el programa de familias sustitutas en lugar que a mantener en hogares a chicos que tienen afectados sus derechos.

Tras la presentación formal de la denuncia, desde la Subsecretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia delinearon un plan para fortalecer la intervención en el edificio de Laprida al 2.100, donde están alojados ochenta niños al cuidado de unas cincuenta personas. Desde el viernes, el edificio está custodiado por personal policial a cargo del Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales.

La directora de la institución, Laura Borghi, manifestó ayer a este diario que el hogar "se puso a disposición de la Justicia y facilitará todos los medios necesarios para que esta situación se esclarezca lo antes posible".

Esa apertura de la entidad civil, para Giuricich, facilitará la tarea de dos profesionales que estarán a cargo de la revisión de prácticas institucionales. Se prevé trabajar en la capacitación del personal y "analizar cada caso con los niños y sus familiares. Es una intervención institucional que nos habilita a hacer la Ley 26.061 (de protección de los derechos de la infancia). En el lugar trabajan desde hace un año distintas organizaciones del Consejo Provincial de Niñez y ahora, a partir del caso denunciado, se prevé profundizar esa tarea", señaló.

"Éste es un momento interesante para que todos debatamos como sociedad cuál es la mirada que tenemos hacia la infancia, porque esta función de los correctivos, la ducha de agua helada, la cabeza en el inodoro (prácticas que denunciaron dos psicólogas en 2009), se reproduce en la sociedad permanentemente. El gran desafío que tenemos como gestión es crear alternativas que no sean el encierro para los niños que por algún motivo están privados de cuidados parentales", añadió la funcionaria. En este sentido, indicó, se logró reducir de 150 a 80 la cantidad de chicos alojados en el hogar.

En contrapartida, se extendió el programa de familias solidarias, que funciona en toda la provincia. "Es conmovedor escuchar los relatos de esas familias, el amor y el deseo con los que están alojando a los niños. Estamos apuntando a que sea una familia solidaria la que pueda contenerlo en su paso hacia la guarda preadoptiva. Hacemos un llamado a la gente a la que le interese participar en estos procesos. Para algunos niños es la única alternativa en un paso intermedio a la adopción", agregó Giuricich.

Los chicos que ingresan a los programas de la Subsecretaría llegan, por ejemplo, si se detecta en un centro de salud que sufren abusos o maltrato de algún integrante de su familia. O que se encuentran en situación de abandono y el deterioro en los lazos es tal que no está garantizada su convivencia con el grupo familiar. Una primera línea de trabajo, planteó Giuricich, apunta a fortalecer a sus familias de origen o encontrar algún pariente dispuesto a hacerse cargo. Si eso fracasa, se apunta a la adopción, pero con un cambio en la mirada: "Ahora, con las leyes de protección de derechos, no hay que leer la adopción como el derecho de una pareja que no puede tener hijos, sino como el derecho del niño a tener a una familia. Ese sí es un derecho que el Estado debe garantizar".

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