La Suprema Corte ordenó al gobierno provincial pagar una indemnización a una fundación por la expropiación de muebles pertenecientes al ex presidente Juan Domingo Perón, que luego de su muerte habían sido donados al director de esa entidad.
Se trata de un amplio mobiliario, obras de arte, pinturas, joyas, condecoraciones, libros y otros objetos pertenecientes al general Perón y que integran el Museo Histórico de San Vicente, creado en su memoria.
La diferencia en el voto entre los miembros de la Corte se debió a que los jueces Juan Carlos Hitters, Daniel Soria, Héctor Negri y Eduardo Pettigiani tomaron como cotización de lo reclamado el año 1992, cuando se produjo la expropiación, con un valor del dólar de uno a uno.
En tanto, Hilda Kogan, Eduardo de Lazzari y Luis Genoud consideraron que debía pagarse la suma de 1.168.933,50 pesos fijada en el fallo de primera instancia, a partir de la cotización efectuada al momento de la pericia, en 2002, equivalente a 2,10 pesos cada dólar.
Hitters destacó que no se discutió en el caso la problemática frecuente en algunas hipótesis de expropiación, vinculada con la tutela del derecho a la propiedad en los casos en que se produce una sustancial modificación del valor de los bienes entre el momento de la desposesión y de la sentencia (o del pago de las sumas respectivas).
"Del modo en que las partes habían planteado la controversia sólo correspondía definir el momento en el cual debían valuarse los muebles expropiados. A partir de esa premisa, la mayoría del Tribunal ratificó la decisión de Cámara que tomó en cuenta el tipo de cambio vigente al momento de la desposesión", destacó Hitters.
En cambio, De Lazzari y Genoud (presidente de la Corte) subrayaron que lo expropiado "constituye un conjunto de elementos y objetos de inusitada trascendencia para cuya evaluación no caben los criterios tradicionales". Y en tal sentido, afirmaron que "ofende al sentido común" una indemnización de medio millón de pesos por la totalidad de sus muebles y efectos personales.
INTRINCADA DISCUSION
La discusión por la herencia se inició en 1990, cuando la ex esposa de Perón, María Estela Martínez, le entregó a Antonio Mario Rotundo, director de Funpaz, todos los bienes muebles que conformaban el patrimonio familiar del ex presidente.
Esa donación quedó asentada en un acta notarial de una escribanía de Madrid, donde se sumaba "todos aquellos bienes depositados en instituciones oficiales o privadas o entidades de crédito, ya sean mobiliario, objetos de arte, pinturas, fondos bibliográficos y joyas.
Sin embargo, meses después Isabel Martínez se arrepintió de todo lo otorgado a Rotundo e intentó desheredarlo. Desde ese momento los bienes de Perón permanecieron escondidos hasta fines de los `90, cuando fueron entregados a distintos destinatarios.
Rotundo no pudo acceder a esos bienes que Perón le había donado porque había desaparecido el testamento del general.
Al iniciar las tareas de recuperación, el director de la fundación logró que muchos de los que se habían convertido en propietarios de las piezas las donaran voluntariamente. En otros casos, se debieron recuperar por vía judicial.
En febrero último la Fundación por la Paz y la Amistad de los Pueblos organizó una subasta por Internet con más de 14.000 objetos pertenecientes al ex presidente Perón y a su mujer, Eva Duarte.
Según explicó Rotundo, quien organizó la subasta, el objetivo fue recaudar más de 20.000.000 de dólares, para destinar a causas humanitarias.
Entre los objetos más significativos figuraron un libro del historiador argentino Félix Luna dedicado al general Perón, corregido íntegramente por él; un alhajero de porcelana que le regaló la bailarina francesa Josephine Baker y un abanico de madera que le obsequió a Evita el cantante español Miguel de Molina.
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