El gobierno de Córdoba desembolsó el dinero al Ente Intermunicipal para que los trabajos continúen después de dos meses de parálisis.
En su carácter de presidente del Ente Intermunicipal que coordina la obra, Juan Aseguinolaza destacó el gesto del gobierno cordobés.
“Nos entregaron una primera partida de 1 millón y luego otra remesa de 1,4 millón. La Provincia después descontará esta suma de los aportes que se comprometió a realizar el Estado nacional para la conclusión de este gasoducto. Gracias a este financiamiento pudimos continuar la obra. Los trabajadores están ubicando la cañería troncal en cercanías a Arias y luego seguirán hasta Guatimozín por un camino de tierra”, precisó el intendente de Benjamín Gould.
La Nación ya aportó 5,4 millones de pesos, pero debe aún 7 millones más.
De acuerdo a las promesas oficiales, la Nación debe desembolsar 7 millones de pesos para concluir este emprendimiento gasífero. De ellos, 2,4 millones adelantó como se dijo el Ministerio de Obras Públicas de la Provincia.
“Con este dinero que resta recibir, se financiará la totalidad de la obra principal, con la instalación de todo el gasoducto y de las cámaras. Luego habrá que ver cómo se consiguen los recursos para las redes internas de cada uno de los pueblos. Hemos hecho una estimación general y en promedio calculamos que a cada frentista le puede costar 3.500 pesos la parte proporcional que le corresponde!”, continuó Aseguinolaza.
Esta cifra variará según la mayor o menor superficie de cada vivienda o local comercial, de acuerdo a una estimación que deberán realizar las autoridades pertinentes.
Según el pronóstico del presidente del Ente Intermunicipal Ruta 8, en abril o mayo debería estar concluida la instalación de todas las cañerías siempre y cuando no se produzcan nuevos atrasos en los pagos.
Cabe aclarar aquí que el mencionado organismo ya tiene adquiridos todos los caños del gasoducto, por lo que el dinero que envían la Nación o la Provincia sirve para costear los trabajos de zanjeo, instalación de ducto y de las cámaras reductoras de presión, abonando la mano de obra a los empleados contratados a tal efecto.
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