Como internet se lee en todo el mundo, es lógico informar que la Ciudad de Salta, capital de la provincia homónima de la República Argentina, fue fundada por el español Hernando de Lerma un 16 de abril de 1582.
Sus 432 años de existencia son el sentido común de no detallar aquí épocas y nombres de una ciudad tatuada de identidad en el desarrollo del mundo.
A pesar de las intermitencias dictatoriales y cuasi republicanas, desde hace 31 años Salta vive en plena democracia, con todos los derechos constitucionales garantizados por su propia constitución y la constitución argentina.
Sin embargo, la irrupción de 200 militantes del Partido Obrero auto- convocados bajo la ilegalidad gremial deliberadamente nominada “Docentes Unidos”, aniquiló la tradicional recordación que el pueblo de Salta protagoniza en sus actos conmemorativos a través de un desfile cívico-militar de más de 10.000 protagonistas, incluidos los 2.000 gauchos que convergen desde todo el país como símbolo de la memoria de su máximo héroe, el general Martín Miguel de Güemes que, de a caballo, les cerró las fronteras a los invasores que querían seguir con el dominio español en la gestación de la independencia argentina.
Nada queda por añadir, salvo que cuando la docencia del Partido Obrero avanza, la educación se retira para evitar muertos, heridos y todo riesgo que pudiesen correr los niños y los docentes de otros gremios legales que también quieren honrar la tierra donde viven.
Una vez más, entonces, la ignorancia liberó la zona para la violencia, la especulación política e ideológica y el analfabetismo interior y exterior de todo un pueblo y, de lo que es más grave todavía, del hombre presente y futuro en su propio ser.
Comentá la nota