La Protectora Rosario y la responsable de la asociación ecológica Un Mundo Aparte, María Esther Linaro, criticaron la exhibición en el Museo Castagnino de una obra de arte de León Ferrari que, según plantean, "viola la ordenanza vigente que impide la exposición de animales sin fines educativos y sin condiciones para mantenerlos en buen estado de salud".
Las quejas llegaron a través de una carta —también enviada a LaCapital— de la integrante de la Protectora Rosario Valeria Romano, quien pidió la intervención del municipio y solicitó "la inmediata clausura de la exposición".
"Perversa". La responsable de Un Mundo Aparte también se dirigió a la directora del museo y le planteó que "un artista puede cuestionar símbolos y tradiciones, dogmas y religiones pero no puede ni debe usar la vida de otro ser vivo a su antojo", dijo Linaro, y calificó la situación como "perversa".
La directora del museo contestó cada uno de los reclamos de las ambientalistas, pero aclaró que la obra "no viola ninguna normativa" y ratificó que continuará en exhibición.
Además, Römer aclaró en las cartas que les envió a las integrantes de las entidades proteccionistas que "ninguna persona perteneciente al Museo Castagnino desea ni propicia el sufrimiento de ningún animal dentro de alguna de sus instituciones".
De hecho, en la misma sala del museo donde se expone hay un cartel que indica que "las tres aves que forman parte de la obra «Jaula con Aves» de León Ferrari son nacidas y criadas en cautiverio y han sido controladas por veterinarios de la Municipalidad". Asimismo, se señala que en cumplimiento de las ordenanzas vigentes las "aves son retiradas de este recinto y reciben luz natural y ventilación diariamente en horario matutino a fin de conservar sus condiciones de salud".
"Provocadora". Por su parte, Roberto Echen, curador del museo, explicó que la obra forma parte de la colección permanente desde que fue donada por el propio autor y señaló que se expone en el edificio de Pellegrini y Oroño desde noviembre pasado.
Echen consideró que "se trata de una obra provocadora que genera reacciones cada vez que se exhibe" y agregó: "A veces lo que ocurre es que la gente se irrita por el propio sentido de la obra que es muy fuerte en términos ideológicos, moviliza a pensar y propone repensar el infierno. Pero también pasa que hay un desplazamiento y el público saca su ira por el lado de la protección de los animales"
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