Un proyecto de ley, presentado por los legisladores provinciales María Lidia Cáceres y Gustavo Carballo, plantea la adopción de medidas para el tratamiento periodístico de la violencia de género en los medios de comunicación de la Provincia del Chaco.
Además, señala que situaciones de violencia de género deben entrar en el contexto de “problema social y de derechos humanos” y la “no justificación para las conductas violentas de las que son víctimas las mujeres por el solo hecho de ser mujeres”.
Los diputados María Lidia Cáceres y Gustavo Carballo, autores del proyecto de Ley para regular el tratamiento periodístico de la violencia de género.
Otro punto que el proyecto propone es “la obtención previa del consentimiento de la víctima de violencia de género, o en su caso, de quien corresponda, para exponer su imagen o su voz, así como la mención respetuosa de las mujeres víctimas”.
Considera de relevancia “la mención de teléfonos y direcciones de los organismos públicos que asisten a las mujeres víctimas de violencia de género en el ámbito de la Provincia y de la localidad de que se trate”, además de “promover el uso de imágenes no estereotipadas de mujeres y varones”.
La vicepresidenta de la Cámara de Diputados del Chaco, María Lidia Cáceres.
La propuesta de los legisladores Cáceres y Carballo expone como autoridad de aplicación de la Ley el Ministerio de Secretaría General de la Gobernación o el ente público que en el futuro se designe como encargado de velar por Medios de Comunicación.
Dicha autoridad deberá desarrollar programas de sensibilización y capacitación en materia de género y cobertura periodística de la violencia de género destinada a trabajadores de los medios de comunicación.
Fundamentos
Las diferencias que las sociedades establecen y aceptan entre hombres y mujeres no son fruto de la naturaleza de los sexos, sino que son adquiridas a través de un complejo proceso de aprendizaje y construcción social e individual.
Estas diferenciaciones de roles, funciones y rasgos dan cuenta de un fenómeno de estructuración sociocultural (no natural) de los roles, arquetipos y funciones concretas asignadas entre los géneros.
La diferenciación de géneros no es un problema, sino que lo es la jerarquización de esos roles que da origen al sistema de desigualdades en el que las funciones, roles y rasgos asociados a lo femenino son considerados socialmente inferiores. Tal inferiorización deriva en menores niveles de reconocimiento social, de poder, libertad y acceso a recursos.
Las mujeres aparecen mucho menos que los hombres en los mensajes de los programas de radio, en la prensa o en la televisión y cuando lo hacen es, en gran medida, a través de imágenes claramente discriminatorias y estereotipadas sustentados en los roles tradicionales de género. En palabras de la escritora Gemma Lienas, "cuando una mujer sale en la prensa, o es princesa, o es modelo o está muerta".
Ni siquiera la Real Academia Española ha reconocido aún la expresión "violencia de género" para designar la violencia que sufren las mujeres. Se mantiene sin embargo la entrada "violencia doméstica", con lo que se oculta las razones que esconde este problema social y que las víctimas son las mujeres. Por el contrario, se pone el énfasis en el ámbito dónde se desarrolla este tipo de violencia cuando ésta se puede dar en cualquier lugar, público o privado, y lo verdaderamente importante son los motivos por los que se ejerce para conseguir erradicarla.
Otra de las consecuencias que están teniendo la difusión de los casos de violencia es la doble victimización. Por una parte el asesino priva a la mujer del derecho fundamental a la vida, y por otra la familia, especialmente las hijas e hijos si los hubiera, y las personas allegadas, viven de nuevo simbólicamente la pérdida de la mujer asesinada a través de las imágenes que se transmiten constantemente.

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