El concejal de Acción Marplatense, Héctor Rosso, presentó un proyecto de ordenanza en el que se le encomienda a la “Secretaría de Cultura el desarrollo del Programa de Protección y Difusión del Patrimonio Intangible del Partido de General Pueyrredon”.
La iniciativa contempla, además, conformar un inventario permanente sobre lo que se va considerando Patrimonio Intangible, para darle protección en sus aspectos esenciales; promover y priorizar en las distintas actividades de la Municipalidad en general y de la Secretaría de Cultura en lo particular; organizar actividades nucleando a Asociaciones de Fomento, asociaciones representativas de colectividades, entidades civiles y religiosas y ONG en general, para así proteger y estimular actividades vinculadas a este aspecto.
“Queremos que se le dé amplia difusión en los establecimientos escolares municipales, conjuntamente con la Secretaria de Educación, para promover una educación integrada en los valores de la defensa y protección del Patrimonio Intangible”, destacó el edil en una gacetilla de prensa.
“Imaginamos que con estas herramientas –subrayó-, lograremos el reconocimiento nacional e internacional de las principales manifestaciones de Patrimonio Intangible que sean consideradas parte de nuestra identidad histórica”.
“Asimismo –agregó-, se autoriza al gobierno municipal a realizar los convenios respectivos con los organismos públicos y privados, provinciales, nacionales o internacionales a los efectos de proveer a una eficaz difusión y protección del Patrimonio Intangible de nuestro Partido”.
“Después de todo –enfatizó -, hablamos de las expresiones y manifestaciones intangibles de la cultura ciudadana, conformadas por tradiciones, costumbres y hábitos de la comunidad, así como espacios o formas de expresión de la cultura popular y tradicional de valor histórico, artístico, antropológico o lingüístico vigentes que, a menudo, están en riesgo de desaparición”.
“Son los bienes que expresan una identidad enraizada en el pasado, con memorias en el presente, reinterpretadas por sucesivas generaciones, que tienen que ver con entramados sociales, gustos cotidianos y convivencias diarias; bienes que hablan de la singularidad de ciertas creencias, oficios, lugares, bailes, comidas, rituales, expresiones artísticas o recorridos de escaso valor físico pero con una fuerte carga simbólica”, finalizó Rosso.

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