La iniciativa aspira a fijar tiempos de licencia que permitan no solo mejores condiciones a las mujeres durante el embarazo y posparto, sino a los niños/as promoviendo una crianza compartida por parte de los padres y contemplando las nuevas realidades de las familias.
“Ha ocurrido un cambio paradigmático de la familia, ambos progenitores trabajan y colaboran en la crianza de sus hijos e hijas desde el nacimiento. Los padres comparten el cuidado de sus hijos, o son los únicos cuidadores en las parejas homoparentales masculinas. Por lo tanto, las políticas públicas que tratan de proteger los vínculos parentales y la igualdad entre sus integrantes, deben adoptar medidas que corrijan inequidades y utilicen además un lenguaje acorde a la realidad social imperante” sostiene la diputada Viviana Nocito, autora de la iniciativa legislativa que fue presentada en la Cámara Baja de la provincia de Buenos Aires.
Para la diputada, “dentro de las posibles parentalidades no estaba contemplado en la ley 10430 del Estatuto y escalafón para el personal de la Administración Pública de la provincia de Buenos Aires que se propone modificar, que haya dos madres o dos padres, así como tampoco se contemplaban plazos de licencias por adopción equitativos, cuando hay embarazos múltiples o de riesgo, o cuando el niño/a nace con problemas de salud o sin vida”.
El proyecto ha sido analizado por las comisiones de Trabajo, Niñez, Adolescencia, Familia y Mujer e Igualdad Real de Oportunidades y Trato de la Cámara de Diputados bonaerense. Actualmente, ha ingresado a la comisión de Legislación General para su tratamiento.
La legisladora afirma que “una primordial herramienta mediante la cual se ha logrado la mayor participación de los padres en la crianza y el cuidado de niños y niñas ha sido la licencia por paternidad. Con esta iniciativa legislativa buscamos mejorar las condiciones laborales a las mujeres que les permitan el desempeño de las tareas de crianza de sus hijos sin desafectarlas de sus desempeños laborales, sino también en facilitar una mayor participación de los padres que trabajan. La incorporación de los varones al tema de los cuidados de los hijos requiere estímulo de la política de Estado, de las leyes, en especial en las normas que regulan la vida laboral de varones y mujeres”.
En los fundamentos del proyecto de ley se establece que se ha instalado un debate respecto al beneficio que aporta este aspecto a la dinámica familiar en los términos de una mayor democratización de los vínculos interfamiliares y a los efectos positivos sobre niñas y niños en la constitución de relaciones tempranas de apego con sus principales cuidadores/as. El primer vínculo que se logre establecer entre los progenitores (biológicos o adoptivos) y el hijo o la hija es fundamental.
Para Viviana Nocito “a partir de la aprobación de la ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, se ha dado un lugar social y legal a las familias constituidas a partir de otros stándares y roles, que no responden a los tradicionales, no solo en la constitución del matrimonio sino también en el cuidado de los hijos/as. Es preciso ampliar la licencia parental y permitir el acceso a los varones a los cuidados tempranos y alimentación. Como es obvio dos o cinco días son insuficientes y el número de días remite a viejos patrones culturales que adjudicaban al padre la tramitación de inscripción en Registro Civil del Niño/a, pero lo alejaba tempranamente del contacto y cuidado del mismo/a. La participación de los padres en la crianza de los hijos amerita el dictado de una legislación que le permita al hombre estar presente durante los días previos al parto acompañando a la mujer y al recién nacido colaborando en el seno familiar”.
En este sentido, pensando en la adopción de políticas públicas centradas en garantizar y promover derechos de niñas y niños, y en extender el pleno goce de esos derechos humanos a todos los sujetos, más allá de la condición de género, sexo, relación laboral, forma de concepción, o estilo de constitución familiar, para la diputada Nocito “resulta imprescindible anular toda forma de discriminación que sostiene la legislación sobre niñas y niños hijos de parejas homosexuales o cuyos padre/madre no han podido engendrarlos desde su propia biología ya que esto menoscaba su acceso a derecho respecto al resto de niñas y niños y restringe la posibilidad de sus responsables a brindarles los cuidados necesarios en las primeras etapas de la vida”.
De esta manera, para la autora de la iniciativa “el resguardo y fortalecimiento de los vínculos familiares es un acto que compromete a ambos padres por igual y más allá de su sexo y de la condición biológica de embarazo y parto, como condición exclusiva de las mujeres. Este proyecto de ley aspira a equiparar derechos y fortalecer vínculos familiares”.
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