El proyecto busca evitar casos de maltrato o deficiencias en el cuidado de las personas. Las imágenes se verán por internet, aunque sólo lo podrán hacer los familiares a través de una clave.
“Éstas son herramientas que pueden contribuir a evitar casos como el que hubo en Buenos Aires con el llamado 'El Jardín del Horror', en donde los maltratos posiblemente se podrían haber evitado si los padres contaban con acceso a este tipo de tecnología”, aseguró Elías, quien indicó que las cámaras no sólo permitirían disuadir o detectar inmediatamente agresiones sino que servirían también para corroborar la calidad de la atención que se brinda en el establecimiento.
“En los geriátricos a menudo se hacen reclamos para mejorar el servicio”, afirmó Elías.
El proyecto de ley, que en caso de ser aprobado en el Congreso provincial regirá tanto para las instituciones públicas como privadas, implica que las cámaras de vigilancia estén conectadas permanentemente a internet.
“El acceso a la red será a través de un código y por eso las imágenes no tendrán carácter público”, afirmó el legislador, y agregó: “Así los interesados podrán ingresar al sistema en distintos momentos del día para constatar el servicio que presta la institución”.
Elías, quien antes de asumir como diputado provincial fue intendente de Concarán, dijo que el Gobierno de San Luis afrontará el costo de instalación de las cámaras de vigilancia en los establecimientos que están bajo su dependencia. “Las instituciones privadas podrán hacerse cargo de esta inversión, ya que tampoco representa una tecnología cara”, aseguró el edil del Movipro.
La propuesta para instalar cámaras en las guarderías y los geriátricos, un proyecto que empezó a ser elaborado por Elías y sus asesores hace aproximadamente cuatro meses, también ha sido planteada en otras provincias. En Córdoba un legislador presentó en febrero de este año una iniciativa similar que recibió apoyos y algunas críticas de personas preocupadas por la privacidad de las instituciones.
"El Jardín del Horror"
El caso que disparó las alarmas en relación al trato en las guarderías fue el del Jardín Maternal Tribilín, conocido también como “El Jardín del Horror”.
En este establecimiento de San Isidro, Buenos Aires, el padre de una alumna, ante sospechas de maltrato, escondió un grabador (iPad) en la mochila de la niña, en el que registró en un audio de cuatro horas de duración los gritos y amenazas que sufrían los pequeños (de 45 días a 3 años de edad) y que fue difundido en los medios a principios de año.
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