Sostienen que los beneficiarios de planes sociales que tengan entre 20 y 65 años deberían trabajar la tierra para no autoexcluirse.
Remarcó la necesidad de impulsar un proyecto que incentive la siembra en terrenos fiscales, mediante créditos blandos y asesoramiento de profesionales de los organismos competentes.
"Hacia el sur de nuestra ciudad, en zonas isleñas y ribereñas, existen unas cien hectáreas cubiertas de maleza. Es un suelo con una humedad natural permanente y detritos vegetales de muchos años. En una pequeña experiencia he sembrado maíz, poroto, zapallo y otras verduras, los que empezaron a germinar antes de caer tan siquiera una lluvia, lo que marca de por sí la calidad de la gran extensión de tierra desaprovechada", expresó Duré.
También consideró importante propiciar la cultura del trabajo a través del fomento de las huertas domiciliarias, una experiencia que rindió buenos frutos décadas atrás en la ciudad.
"Pensemos en las toneladas de agro alimentos que se podrían producir en esos sitios privilegiados de la naturaleza, a lo que hay que agregar que de un lado está el río y del otro el Riacho de Oro, recursos que podrían aprovecharse mejor con bombas de agua para asistir a las especies que requieren riego permanente. Deberíamos reflexionar sobre los cambios climáticos y aprovechar que estos lugares tienen un clima ideal para sembrar tanto en invierno como en verano, pues existe un vapor de agua constante que genera ese micro clima y un espacio de bosque que circunda estos extensos predios", remarcó.
Entendió que el incentivo de la cultura del trabajo debería ser parte de la agenda de las autoridades, lo que reduciría de manera notable los subsidios y beneficios sociales porque la gente podría autosustentarse y generar los alimentos que consume.
"Tenemos miles de hectáreas improductivas en toda la provincia, tierras que al ser trabajadas generarán ocupación de mano de obra, lo que será un determinante económico dinámico y de efecto multiplicador. Propongo una ley agrícola moderna. En consecuencia, entiendo que dicha ley debería contemplar lo referente al comodato para que numerosas personas no poseedoras de tierras se incorporen al aparato productivo. Como de estos acuerdos todos deben resultar beneficiados, sugiero eximir de impuestos atrasados de sus terrenos a los propietarios de los mismos o considerar la cesión de un porcentaje de lo cosechado", agregó.
Consideró que los beneficiarios de planes sociales que tengan entre 20 y 65 años deberían trabajar la tierra para no autoexcluirse de un proceso de cambio, de transformación de progreso y desarrollo.
"Cuando por ejercicio de la nueva ley veamos que miles de patios de viviendas del conurbano formoseño estén cubiertos de hortalizas en vez de yuyos como lo están ahora, empezaremos a mirar el futuro con más optimismo y la calidad de vida de los formoseños empezará a cambiar", sostuvo.
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