Proponen ciclovías para unir todos los espacios verdes de la ciudad

Proponen ciclovías para unir todos los espacios verdes de la ciudad
La bicicleta es uno de los mejores y más sanos medios de transporte. Santa Fe tiene una planicie ideal para su utilización, pero escasean las políticas públicas que fomenten y defiendan el uso de estos rodados.

La llegada del verano motiva a muchos santafesinos a sacar su bicicleta y salir a la calle. La trama urbana santafesina ofrece condiciones inmejorables para la utilización de este transporte, ya que su llanura no exige mayores esfuerzos a los ciclistas. Algunos la utilizan como un modo de esparcimiento, mientras que para muchas personas también es su medio de movilidad. El motivo está en las ventajas que ofrece este medio de traslación respecto a otros, como el automóvil, las motos y hasta el propio transporte público de pasajeros.

A fines de 2010 el municipio puso en funcionamiento un programa que fue innovador para los santafesinos que denominó Subite a la Bici. El mismo consiste en tener diferentes estaciones distribuidas en la ciudad en las que los ciudadanos pueden montar una bicicleta, hacer el recorrido que deseen y devolverla en cualquiera de las paradas del programa.

Desde sus inicios hasta la fecha la iniciativa fue creciendo lentamente y hoy ya tiene más de 3.500 usuarios locales asiduos y un promedio de 1.200 préstamos semanales en las ocho estaciones previstas para tal fin. Sin embargo, ésa es una de las pocas políticas públicas que intenta fomentar el uso de las bicicletas en la ciudad.

El director ejecutivo de Deportes y Recreación municipal, Bernardino Emilio Landi, sostuvo que esas políticas se enmarcan en un sistema que integra a otros medios de transporte. “La bicicleta es un transporte rápido para una sola persona con ocho estaciones en toda la ciudad que están distribuidas en un corredor que va desde la Ciudad Universitaria hasta el mercado Norte, pasando por Rectorado; y por la costanera hasta conectarse con la Municipalidad. Esos son los grandes ejes de lo que es ese sistema municipal gratuito”, describió.

Landi acordó con que las cifras del programa Subite a la Bici reflejan que los santafesinos consideran un buen medio de transporte a la bicicleta. “Además, consideramos que este sistema público también ayudó a que mucha gente se anime a trasladarse en su propia bicicleta. Eso redunda en un montón de beneficios como tener muchos menos autos en la ciudad, menor emisión de gases, se mejoran las condiciones de estacionamiento, entre otras. Este programa dejó ver al ciudadano que hay otras formas de trasladarse y que tienen sus ventajas”, sostuvo.

Pero esa sola iniciativa parece ser insuficiente para promover ese medio de transporte. El gran número de vehículos, fundamentalmente autos y motos, que circulan por las calles de la ciudad vuelve muy riesgoso el uso de la bicicleta desde el punto de vista vial.

Incluso a partir de que se establezca el carril exclusivo para el transporte público en calle Rivadavia, algo que sucederá en los próximos meses, queda la duda de ¿por qué sector de esa calle deberían circular los ciclistas. Al respecto, Landi dijo: “Deberían transitar por la izquierda, porque el carril derecho es exclusivo para los colectivos y para los taxis y remises, porque va a estar prohibido el estacionamiento. Todavía es un tema a definir, aunque lo ideal sería que en ese tramo de calle Rivadavia no transiten bicicletas. Pero de hacerlo deberían ir por la izquierda. Al tratarse de una vía rápida, así como no lo pueden hacer por avenida Alem y por avenida Freyre porque son rutas nacionales y está prohibida la tracción a sangre, por una cuestión de seguridad los ciclistas no deberían transitar por las vías rápidas de comunicación”.

Ciclovías de escaso recorrido

Contar con el medio de transporte es muy importante, pero también es fundamental tener un espacio seguro donde poder utilizarlo. Santa Fe cuenta con un escaso circuito de ciclovías que, además, no está en buen estado. Actualmente hay un tramo que va desde el Prado Español (Hernandarias y General Paz) hasta la Estación Belgrano. El otro parte de Pedro Vittori y Bulevar hacia el norte, y al llegar al Camco se bifurca. Uno de los caminos va hacia el este hasta llegar a la escuela Avellaneda; mientras que hacia el norte va hasta el Puente Negro, donde continúa hacia el noroeste hasta llegar a La Esquina Encendida, frente al colegio Don Bosco.

Al respecto, Landi sostuvo que desde la Municipalidad “se está trabajando mucho en revalorizar las ciclovías que hoy están vandalizadas porque les retiraron la iluminación, porque avanzaron algunas edificaciones privadas sobre la ciclovía, algo que ya se está regularizando”.

“Además se están haciendo trabajos de bacheo y reposición de luminarias. Ésa es la primera o segunda línea de trabajo para el sistema de transporte de bicicletas”, argumentó y luego anticipó: “Pero llegará el momento en que en avenidas o calles secundarias haya un carril exclusivo para bicicletas. Pero sólo hay un preestudio que no está entre los primeros trabajos para pensar y hacer”.

Por su parte, un grupo de alumnos de cuarto año de la carrera de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UNL presentaron un trabajo donde una de las intervenciones urbanas que proponían tenía que ver con ampliar el recorrido actual y darle un sentido. Juan Aguirre, uno de los estudiantes, le dijo a Diario UNO: “Uno de los problemas que detectamos es que las ciclovías existentes da lo mismo que estén a que no estén, porque no conducen a nada y están en mal estado”.

La propuesta de los estudiantes es que esa red vial se extienda para unir todos los espacios verdes de la ciudad y también llegue a lugares claves como los sitios donde se realizan trámites. Joaquín Peiró, otro de los seis estudiantes que realizaron el estudio, expuso: “Nuestra idea era aprovechar las ciclovías existentes y las vías de ferrocarril en desuso para trazar las extensiones”.

Los puntos estratégicos a los que llegarían las ciclovías serían el Hipódromo, el Jardín Botánico, el Prado Español, el Casino, Parque del Sur, construir una bicisenda en avenida Freyre para llegar al Parque Garay y otra en el cantero de Bulevar. Esa gran red comunicaría el norte con el centro y sur de la ciudad.

“Es fundamental que se desarrolle el uso de la bicicleta. Pero Santa Fe no tiene calles para soportar que convivan los colectivos, los autos y las bicicletas. Eso es lo que sucede cuando uno viene en bicicleta al centro, donde tiene que estar atento porque los colectivos y los autos hacen que el tránsito para los ciclistas sea un caos. Estaría bueno que a partir de la iniciativa de usar las bicicletas gratis que dio el gobierno, también se garantice un espacio para que puedan usarlas”, definió Peiró.

Miguel Anziani, un comerciante del rubro que hace 35 años está metido entre los rodados, al ser consultado sobre cuáles son las dificultades que tiene la ciudad para que se pueda andar en bicicleta, dijo: “Hoy la ciudad está difícil para la bicicleta. Incluso para los autos y las motos está muy complicado. En la esquina de mi negocio todos los días hay un accidente de auto con moto”.

“Pero a eso –añadió– también hay que sumarle que la gente le tiene mucho miedo por los robos. Antes los padres le compraban la bicicleta a un hijo porque les gustaba llevarlos a un parque o para que pueda andar en el barrio. Pero ahora tienen miedo de que se la roben. A la gente grande le pasa lo mismo. No se quieren comprar una buena bicicleta porque tienen miedo de que se la roben. Este es uno de los principales temas por los que la bicicleta también se cayó en las ventas”.

Por eso, Anziani sostuvo que “el gobierno tiene que tener la decisión política de implementar políticas públicas serias para fomentar y defender el uso de la bicicleta, tal como pasa en otras ciudades de la Argentina y del mundo”.

Las competencias de la bicicleta

El mercado de la venta de bicicletas cambió mucho en los últimos años, no sólo en Santa Fe, sino en toda la Argentina. Anziani, que tiene un negocio de venta de rodados y repuestos para bicicletas, asegura que en la actualidad muchas de las personas que antes se movilizaban en bicicleta hoy lo están haciendo en moto. “Antes uno pasaba por una obra en construcción y veía 15 o 20 bicicletas. Hoy hay 20 motos. Eso nos sacó mucha venta”, aseveró.

El comerciante afirmó que hace pocos años en el rubro siempre se esperaban los principios de mes porque había una o dos semanas en las que se trabajaba bien. “Pero ahora eso ya no sucede. Hay muchos matices que influyen. Cuando empezaron a frenar las importaciones, los importadores se quedaron con mercadería y le fijaron el precio que quisieron. La mercadería para una bicicleta de alta gama ya es muy difícil conseguirla”, señaló.

Actualmente la industria nacional de bicicletas tiene su desarrollo dentro de la línea estándar. Para ese tipo de rodados fabrica cuadros, llantas, rayos, asientos, manubrios, cámaras y cubiertas. Mientras que el resto de los artículos como el piñón, la cadena, la masa y muchos otros artículos hay que recurrir a lo importado. “En las estándar, el 35 por ciento debe ser nacional y el resto importado. Mientras que en las de alta gama, todo es importado”, definió Anziani.

Los precios y las facilidades de compra son todo un tema. Hoy una bicicleta básica, que es la playera, está costando cerca de 900 pesos. La brecha con las motos es cada vez menor, sobre todo si se toma a las bicicletas de alta gama para la comparación.

“Cuando se empezó a cerrar la importación, hace dos o tres años se profundizó el problema de la competencia con las motos. Pero es un problema que viene de antes”, aclaró Anziani, quien luego agregó: “Hoy una moto se consigue por 8.000 pesos y te la dan con el DNI y después pagás financiado. Una bicicleta de alta gama cuesta entre 5.000 y 6.000 pesos. Mucha gente se volcó a comprar una moto porque hay muchas facilidades”.

Tanto el sector público como el privado tienen la posibilidad de tomar acciones que permitan fomentar y facilitar el uso de las bicicletas. Esa decisión puede redundar en un mejor ordenamiento vial, menor contaminación sonora y ambiental y, por ende, mejores condiciones de vida para los santafesinos.

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