Desde el Rotary Club se trabaja con chicos bandeños de 14 años para salvar sus vidas.
“Que los jóvenes ocupen su tiempo en fomentar la paz mundial, que forjen sus lazos de amistad, que se capaciten como líderes y brindarles la oportunidad de que den algo de sí, son algunos de los nuevos caminos que les proponemos para alejarse de las adicciones”, comentó a Nuevo Diario Nora Villaroya, quien trabaja con grupos de jóvenes en la ciudad de La Banda a través de esta agrupación que propone un cambio de paradigmas.
“Hay muchos chicos que no saben qué hacer, porque aún no encontraron su vocación ni definieron sus gustos y muchas veces caen en adicciones, impulsados por otros amigos, por cuestiones de rebeldía, entre otras cosas. Nosotros como agrupación, les ofrecemos esta oportunidad de formarse y de que sepan que su aporte es valioso y que pueden aportar algo”, aseguró la coordinadora de las reuniones que una vez por semana congregan alrededor de veinte chicos, que esperan una ayuda.
A las filas del Rotary pueden ingresar desde los catorce años. “Desde esa edad ya van tomando conciencia de las problemáticas que hay en la vida y se dan cuenta que, lejos de caer en estos problemas, ellos pueden hacer cosas para ayudar a otros que los atraviesan y que pueden mejorar y dar mucha contención”, agregó.
Consultada sobre si los menores de edad que abusan del alcohol y/o las drogas se acercan al club, Villaroya comentó: “Lamentablemente no, nos es muy difícil acercarnos a los jóvenes en general, pero una vez que se arma el grupo, ellos mismos empiezan a trabajar en conjunto y a traer a otros chicos a la agrupación”, concluyó.
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