Propietarios denunciaron la ocupación en el Alto

Propietarios denunciaron la ocupación en el Alto
La toma ubicada en un descampado de dos manzanas en el barrio 28 de Abril suma 50 personas. El juez ordenó identificar a los ocupantes.

Los propietarios de las dos manzanas que el miércoles ocuparon unas 50 personas entre los barrios 28 de Abril y Eva Perón realizaron denuncias penales que tramita el juez de turno Marcos Burgos.

El magistrado emitió la orden de impedir que ingresen materiales de construcción para consolidar la ocupación por lo cual se apostó una custodia policial en el lugar, informaron fuentes judiciales.

Burgos ordenó que los ocupantes sean identificados y que se les notificara que se inició una causa penal por usurpación. Las dos manzanas son privadas, aseguraron las fuentes, y señalaron que los propietarios formularon las denuncias penales.

Ayer por la tarde, decenas de jóvenes y mujeres limpiaban una de las manzanas. Hay sectores donde quemaron los arbustos y las retamas para facilitar el desmalezamiento.

El lugar está delimitado de manera artesanal con alambres y los lotes asigandos tiene carteles de las familias ocupantes. La mayoría son jóvenes que crecieron en los barrios 28 de Abril, Eva Perón y Arrayanes. Aseguran que se cansaron de esperar por un lote social.

"Estoy aquí por mi hijo, él sufrió un accidente grave y quedó con una discapacidad. Necesita un terreno donde vivir", explicó una mujer, sentada en una silla bajo el alero de una garita de colectivo que proporciona un poco de sombra para soportar los 31 grados, que marcaba el termómetro ayer a las 17 en esta ciudad.

Es la ocupación que germinó el miércoles por la tarde y a la que se sumaron alrededor de cincuenta personas. Los ocupantes resolvieron tomar esas tierras tras el violento robo que sufrió una mujer cuando caminaba por el lugar y fue amenazada y golpeada con un arma de fuego por dos adolescentes. Explicaron que resolvieron ocuparlo porque abandonado, lleno de retamas y arbustos, contribuía a la inseguridad de los vecinos que deben transitar por ese sector.

"Mi hijo no sabe que estoy acá y se va a enojar si se entera, pero no tiene donde estar porque donde vive ahora ya le dijeron que se tiene que ir", explica la madre. Una chica la acompaña. Tiene entre las piernas una gaseosa de dos litros. El calor agobia.

La mujer no quiere dar su nombre porque teme a las represalias. Asegura que se quedará para custodiar el lote de pequeñas dimensiones demarcado en forma improvisada con cintas de naylon.

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