Así lo dispuso el juez federal subrogante Nº 2, Mario Racedo, en el marco de causas por violar la ley Nº 24.051 sobre residuos peligrosos. Irá a juicio oral el propietario de La Barraca mientras que se procesó a los dueños del frigorífico Moderno.
Mientras tanto, se dispuso el procesamiento, sin prisión preventiva, de José Rodríguez Arreyes y Héctor Lavaguetti, responsables del frigorífico "Moderno", radicado en Lastenia, también por dañar cursos de agua naturales con efluentes industriales.
En ambos casos, Racedo los consideró presuntos autores, penalmente responsables, del delito de contaminación ambiental con riesgo para la salud pública, previsto y penado por el artículo 55 de la Ley Nacional 24.051 (de Residuos Peligrosos), por arrojar desechos de esas fábricas a las aguas del río Salí, que desemboca en el dique El Frontal de Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.
El duro fallo contra el frigorífico La Barraca, reproducido por el matutino El Siglo, fue el resultado de un extenso proceso judicial, iniciado en 2004, cuando distintas pericias realizadas por la Policía Federal constataron que esa firma arrojaba efluentes sin tratamiento previo ( principalmente desechos orgánicos, sangre y excrementos vacunos) a las aguas del río Salí. La empresa, con domicilio en calle Valeriano Cerviño al 300, de la localidad de Alderetes, está instalada a la par de otros dos establecimientos fabriles: La avícola Santa Ana y al Frigorífico Industrial del Norte S.A. (FIDENSA).
Tras las inspecciones realizadas por los efectivos federales, se constató que el frigorífico La Barraca descargaba los efluentes que generaba, a través de un desagüe conocido como "El Sifón", hacia una tubería subterránea que compartía con las otras dos firmas y que atravesaba distintos barrios de la zona para desembocar finalmente en el río Salí.
Además, se constató que tanto "El Sifón" como las cámaras de inspección de esa tubería subterránea, las cuales, en algunos casos, se encontraban en los patios internos o en las cercanías de las viviendas de los vecinos, colapsaron en varias oportunidades, afectando la salud de esas familias.
Por otro lado, la División Medio Ambiente de Gendarmería Nacional realizó un análisis de las muestras extraídas de los efluentes del frigorífico La Barraca y constató valores prohibidos respecto a la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO) y a la Demanda Química de Oxígeno (DBQ), llegando a la conclusión que se trataba de "desechos no aptos para su vuelco a un curso de agua superficial sin previo tratamiento".
La causa que terminó con el procesamiento de Arreyes y Lavagetti, propietario y asesor industrial, respectivamente, del frigorífico Moderno, se inició a fines de 2007. Tras un allanamiento concretado por personal de la Patrulla Ambiental de Gendarmería Nacional, se constató que los efluentes de esa firma, sin tratamiento previo, eran derivados a través de una cañería, hasta el cauce del río Salí
Los resultados de los análisis realizados a las muestras extraídas en las piletas de tratamiento de efluentes de la empresa y en los desagües del frigorífico demostraron valores prohibidos de DBO y DQO, confirmándose, de ese modo, que los líquidos que el frigorífico arrojaba al río Salí producían la contaminación, peligrosa para la salud, de ese curso de agua.
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