La promesa de pavimento nunca se cumplió y el polvo los obliga a encerrarse

La promesa de pavimento nunca se cumplió y el polvo los obliga a encerrarse
Los vecinos de la Zeta respiran tierra todo el tiempo. El año pasado, el intendente Khoder había dicho que iba a asfaltar. No pasó nada
Gonzalo, de 10 años, camina con su delantal blanco e impecable hacia la escuela. Va con su mamá, Marisa Domínguez, y mientras avanzan por la calle de ripio pegados al cordón (porque casi no hay veredas) se abanican con las manos la cara para que la tierra no los deje ciegos. Pero lo que no pueden evitar es que ese mismo polvo se les pegue en el pelo, le agrise el delantal y les quite el lustre a los zapatos negros.

La realidad de la calle la Zeta (o Balcarce), en Lastenia, no es la misma que la de cualquier camino vecinal sin pavimento. Esa arteria es clave y funciona como una ruta que une la avenida Tornquist, de Lastenia, con la ruta 302. Entre un camión y otro casi no hay tregua. Y cada uno levanta a su paso una nube blanca. En octubre del año pasado, LA GACETA publicó el caso de dos mujeres que tenían serios problemas en sus ojos por causa del polvo. Una de ellas ya había quedado ciega y la otra vecina sólo mantenía la vista en uno. También entre los vecinos de la Zeta había cuadros de asma, alergias y bronquitis; la causa, el polvo.

En aquella oportunidad, el intendente bandeño, Zacarías Khoder, juró por su madre que a esa calle la iba a pavimentar este año porque el Gobierno tenía que darle $15 millones para obras. Hasta se aventuró a decir que una vez que se inaugurara el hospital del Este el pavimento en la Zeta sería muy importante.

Pero llegó julio y ni noticias. Ni siquiera la ordenanza (N° 1.564/2011) que ya estaba aprobada desde 2011 para pavimentar un tramo (no en el que se asienta la mayoría de las casas) se concretó. "El concejo aprobó la erogación, pero el Ejecutivo decidió no usar el dinero por falta de presupuesto", explicó Alejandro Khoder, director de Obras Públicas y sobrino del intendente.

Ahora, los $8 millones (eso cuesta, según el municipio, pavimentar 1.700 metros lineales) vendrían del plan nacional "Más cerca". "Casi la mitad del presupuesto asignado irá para esa calle, pero ahora estamos en la primera etapa de acondicionamiento de los servicios. Luego viene la segunda etapa para cordón cuneta y semáforos y en la tercera entra el pavimento", explicó Alejandro Khoder.

Lo curioso es que esa calle ya tiene servicios (agua y cloacas) y cordón cuneta. Tampoco saben con certeza cuánto tiempo pasará hasta que le llegue el turno a la tercera etapa.

Mientras tanto, los vecinos viven presos en sus casas. Sin poder abrir ventanas, ni tomar mate en la puerta o ver a sus hijos jugar en la calle. "Vos no sabés lo triste que es ver que lo poco que podés comprar la tierra te lo arruina: computadora, televisor, acolchados", se lamenta Graciela Ronveaux. Aída de Jaime mira por detrás de la ventana hacia la calle mientras sostiene un plumero. Hace 70 años que vive ahí, pero hace 20 que la calle se puso insoportable. Por suerte, desde el año pasado una pérdida de agua de otra cuadra formó un lago en la puerta de su casa. "Un alivio", comenta. Un metro cuadrado menos para que levanten polvo.

Como si la tierra no fuera suficiente, también hay baches. El 8 de junio a las 22.30 murieron Marcelo Llanos, de 35 años, y Julio Quinteros, de 50, cuando se toparon con un hueco y cayeron de la moto. "No había señalización, salvo una rama", contó la sobrina de Llanos, Lorena. Era la segunda vez que su tío circulaba por esa calle, pero dice que ya le habían advertido que era peligrosa por la cantidad de camiones que pasaban y porque era oscura.

El hueco estaba desde que la SAT había hecho un arreglo que la Municipalidad debía cerrar. La familia de las víctimas, que residían en Ranchillos, le iniciaron acciones legales al municipio.

El año pasado, el interventor de Vialidad provincial, Raúl Basilio, confirmó que esa ruta aparecía dos veces pavimentada en los planos de Vialidad. En los cálculos del intendente Zacarías Khoder, la Zeta tenía una longitud de 3.000 metros, cuando en realidad son 1.700. El presupuesto hasta hace menos de un año era de $6 millones, mientras que ahora precisan $8 millones para pavimentar la misma calle.

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