Tres escuelas primarias participaron del acto que por la mañana organizó el Municipio en el Monumento a los caídos en Malvinas, donde se realizó por primera vez.
Sólo con autoridades municipales y sin banderías políticas, todo comenzó con la colocación una ofrenda floral en el busto de Manuel Belgrano, ubicado en el bulevar de Avenida Olascoaga, entre Mitre y Sarmiento. Inmediatamente después, el intendente de la ciudad, Horacio Quiroga, junto a funcionarios del Ejecutivo y algunos concejales y diputados provinciales se trasladaron hacia el palco oficial, ubicado de frente al pasillo central del cenotafio, donde los alumnos de escuelas primarias y soldados voluntarios prometieron y juraron la Bandera.
Todo sucedió en el marco de una estricta organización y bajo un viento frío que congeló los rostros de los niños y adultos. Por primera vez se organizó este evento en el monumento que recuerda a los 629 caídos en Malvinas. Y por esto, Daniel David, titular de la Asociación de Veteranos de Guerra, fue el encargado de abrir los discursos destacando la importancia de prometer la Bandera en un espacio que recuerda a aquellos jóvenes que murieron por la patria. “Aquí están quienes han jurado la Bandera y cumplieron con su juramento”, dijo David, quien destacó que el mensaje que deben dejar los padres a sus niños es que “por la patria no hay que morir", sino "vivir todos los días”. Luego siguieron las palabras de Quiroga, quien destacó la vida de Belgrano y su legado.
El momento más importante continuó después de los discursos cuando fue el turno de prometer la Bandera. Por turnos, chicos y adultos fueron pasando hacia el centro del monumento, donde todo estaba dispuesto para el evento.
Primero pasaron los alumnos de los cuartos grados de la escuela ECEN, luego los de la primaria 312 y por último los chicos de la Escuela 180. Todos prometieron con la mano en el pecho por la bandera argentina, y luego recibieron por parte del intendente medallas y diplomas que recuerdan este día tan esperado por los chicos de cuarto grado de todas las escuelas del país.
Una vez hecha la promesa, los escolares subieron a la parte más alta del cenotafio y desde allí con un clavel en la mano celeste o blanco arrojaron todos juntos la flor al agua, que por el propio impulso que genera la cascada fueron cayendo una a una hacia la parte inferior donde se encuentran dibujadas las Islas Malvinas.
Los soldados voluntarios del Regimiento de Infantería de Montaña 10 de Covunco se encargaron de calentar la mañana sirviendo chocolate caliente y tortas fritas.

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