La mujer denunció en la Justicia a la curandera, porque cada vez le exigía más dinero para no revelar detalles de su vida íntima. Buscan identificar a los responsables, pero todavía no hay pistas firmes
La persona que radicó la denuncia en la Unidad Judicial 1 de la Jefatura de Policía lo hizo luego de efectuar un pago de 10 mil pesos. No obstante, seguían chantajeándola por llamadas telefónicas y mensajes de texto. Fuentes oficiosas indicaron que la denuncia fue radicada cuando la víctima se vio desbordada por la situación, dado que le exigían que pagara una fuerte suma de dinero, que ya no tenía forma de cubrir.
Para presevar su identidad, no se brindan mayores detalles de la denuncia.
Sin embargo, se dieron a conocer algunos puntos de la operatoria. En los medios locales, de Córdoba y de Capital Federal aparecen avisos de la “Bruja Malera”, que se presenta como curandera especialista en los servicios de atracción del ser amado. En los avisos deja en claro que la consulta es exclusivamente telefónica. Es decir, que el cliente jamás le ve la cara. Si bien no está demostrado que pertenezcan a la misma organización, los avisos son de idénticas características.
Las personas llaman buscando ayuda para sus problemas personales y, a través de diferentes estrategias, desde el otro lado del teléfono les van sacando secretos y confidencias.
Una vez que tienen información relevante, comienzan a exigirles fuertes sumas de dinero para no revelar esos secretos en el círculo familiar, laboral o social de la persona en cuestión.
Las víctimas del chantaje terminan depositando el dinero -que obtienen como pueden- en diferentes cuentas bancarias vinculadas a la organización detrás de la curandera.
Este proceder configura el delito de chantaje, dado que la amenaza es de ventilar información que puede perjudicar a la persona, pero no hay un interés en producirle daños a su integridad física.
A partir de la denuncia, hay una investigación policial en marcha. Sin embargo, hasta ahora es prácticamente imposible poder individualizar a los responsables de lo que se cree es una organización delictiva. Cambian los números de teléfono frecuentemente, e incluso los mismos aparatos.
La Justicia busca individualizar y localizar a las personas que integran la organización delictiva.
“Tienen una organización bien aceitada para que no los puedan descubrir”, dijo una fuente oficiosa. Todas las personas relacionadas a la Bruja Malera aparecen con seudónimos o bien con nombre falsos.
Los números de teléfono que aparecen en los avisos tienen todos característica de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, quienes llamaron al teléfono que figura en los avisos aseguran que los atienden personas con una tonada foránea, propia de alguno de los países limítrofes de habla hispana.
Se supone que la organización está integrada por un grupo de personas que no son argentinas. Además, tiene un funcionamiento aceitado, por lo que se cree que este grupo “profesionalizado” ya tiene experiencia en su lugar de origen.
“No podés encontrar a un fantasma”
Un funcionario que sigue el caso se comunicó al teléfono que sale en uno de los avisos y le informó que debían cesar con su actividad o serían castigados por la Justicia. “No podés encontrar a un fantasma”, le dijeron.
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