Con la victoria frente a Racing (la cuarta consecutiva), Gimnasia le puso fin a su lucha por mantener la categoría, se acercó a las copas internacionales y, como si fuera poco, también le apunta a la definición del campeonato.
Que una cosa lleva a la otra, juran en Estancia Chica. Y mucho de esto hay, es verdad. Porque ni el más optimista hincha del Lobo imaginaba que, luego de haber perdido el clásico con Estudiantes y haber sido goleado ante Vélez hoy el equipo iba a estar salvado de todo, y como si fuera poco peleando mano a mano con los de arriba. Hace un mes atrás se hablaba del promedio; hoy, de animarse a ir por algo más.
La cuarta victoria consecutiva de Gimnasia en el torneo alteró los planes del equipo de Pedro Troglio. El objetivo de los 50 puntos para asegurar la categoría por una temporada más ya es historia, y la realidad dice que hay que mirar un poco más allá. Y cuando se habla de mirar un poco más allá se hace mención a dos escenarios: la clasificación a la Copa Sudamericana, algo probable, luego de siete temporadas, y a la posibilidad de luchar por el título, en este caso algo tan posible y cercano como desatinado a la vez.
Empezando por lo más cercano, la sumatoria de puntos en la temporada ponen hoy a Gimnasia en la quinta posición de la tabla general. Es decir, ubica al Lobo dentro de la Copa Sudamericana detrás de San Lorenzo (55), Lanús (53), Estudiantes (52) y Vélez (51). A esta competencia se clasifican el ganador de la Copa Campeonato de Primera División 2013/2014 (campeón torneo Inicial contra campeón del torneo Final) más los cinco mejores equipos posicionados durante la temporada que está por terminar.
Con la victoria en Avellaneda el conjunto de nuestra ciudad superó por dos unidades a Rosario Central y Newell´s (48), cuatro a Godoy Cruz y Boca (46) y cinco a River y Belgrano (45), aquellos que pelean por la clasificación.
En este sentido, el escenario del Lobo se presenta bastante auspicioso. En una proyección de puntos, es muy probable que de seguir por este camino ganador el conjunto tripero se termine metiendo en la Copa Sudamericana, competencia que supo disputar por última vez en el 2007 (eliminado en primera fase).
Pero si de seguir transitando por este camino de buenos resultados de acá hasta que termine el torneo resulta imposible no centrar la mirada definitivamente en la otra tabla, en ese escenario tan aspirado y añorado por décadas y décadas como complicado y dificilísimo a la vez. Porque la realidad así lo indica.
Quedando 15 puntos por jugar, el Lobo se sitúa en una posición de privilegio. Le respira en la nuca a los líderes -Estudiantes y Colon- y se ilusiona con su porvenir, con un fixture que no asoma sencillo pero a su vez es de accesible superación. Tras el juego del lunes con All Boys, luego Gimnasia visitará a Argentinos (sábado), vendrá al Bosque con Lanús, irá a Quilmes para jugar con el Cervecero, y cerrará el campeonato en 60 y 118 recibiendo a Boca. Tres juego como local, y otros dos como visitante.
Que cualquier cosa puede pasar de acá hasta la finalización del torneo es tan cierto como que el Lobo se puede clasificar a las Copas, pelear el campeonato o quedarse en medio del camino en ambos objetivos. Lo cierto es que hoy el presente le sonríe a Troglio y sus muchachos. La angustia de la permanencia ya es parte del pasado y ahora las miradas se direccionan para otro lado. Y así calladito el Lobo va muy bien. Suma y se ilusiona.

Comentá la nota