Progresar: en Salta son más de 50 mil jóvenes los posibles beneficiarios

Progresar: en Salta son más de 50 mil jóvenes los posibles beneficiarios
Se trata de un grupo compuesto mayormente por varones: 2 de cada 3 elegibles es de sexo masculino. Se estima que en la provincia 1 de cada 6 jóvenes de entre 14 y 24 años no tiene una ocupación formal.
FOTOS (2)

Siguiente 1/2Los preparativos para la fiesta al Señor y la Virgen del MilagroTRILCE LOVISOLOHerramientasEtiquetasAyudaPlan ProgresarGuarda notaCompartirEnviar por mail

ImprimirAgrandar textoAchicar texto

Tienen entre 15 y 24 años y no estudian ni trabajan. Algunos los llaman “los jóvenes ni ni”. Muchos han podido a acceder a trabajos no formales pero, pese a eso, muchas veces no encuentran en el horizonte posibilidades de movilidad social. Los más apocalípticos hablan de ellos como los futuros pobres. El miércoles pasado la Presidenta lanzó el programa Progresar para impulsar el estudio entre jóvenes de 18 a 24 años. Se trata de un nuevo beneficio que tienen aquellos que no trabajan, trabajan informalmente o tienen un salario menor al mínimo vital y móvil y su grupo familiar posee iguales condiciones, para iniciar o completar sus estudios en cualquier nivel educativo.

Jorge Paz, director del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico de Salta (Ielde) de la UNSa, aportó el dato en números: en Salta son 51.099 los jóvenes que cumplen con los requisitos para acceder a este nuevo programa. Se trata de un grupo compuesto principalmente por varones: 2 de cada 3 elegibles de Progresar son varones.

Puntualmente es una prestación económica de $600 por mes para los jóvenes. Además brinda asistencia para la inserción laboral a través del Ministerio de Trabajo y cuidado de los hijos a cargo, a través del Ministerio de Desarrollo Social en los casos que fuera necesario. El joven deberá iniciar, continuar o terminar sus estudios en el nivel primario, secundario, terciario o universitario, centros de formación profesional habilitados por el Ministerio de Trabajo, centros habilitados para el Plan Fines, bachilleratos populares e instituciones acreditadas ante el Ministerio de Educación de la Nación.

De acuerdo a un informe de Fundación Fundara, Salta es la segunda provincia con mayor tasa de empleo informal en personas que han terminado el nivel superior, lo que provoca que los jóvenes perciban que los rendimientos de la educación son nulos o demasiado bajos para no ser reemplazados por trabajo y se vuelcan a un mercado laboral irregular. Según el mismo informe, los “ni ni” en la provincia, de la franja etárea que comprende a aquellos de entre 14 y 24 años, son alrededor de 20 mil. Esto se traduce en un dato preocupante: no estudia ni trabaja 1 de cada 6 jóvenes. De ese informe se desprende también que de los jóvenes que trabajan hasta los 24 años, el 79,6 por ciento lo hace en negro. Salta es la tercera jurisdicción con peor índice según Fundara.

Fragmentación social

En enero de 2013 El Tribuno publicó un informe sobre la generación “ni ni”. En aquella oportunidad, la antropóloga María Cristina Bianchetti habló de la falta de proyectos de los jóvenes como el resultado de núcleos familiares disfuncionales. Esto, dice Bianchetti, confluye en la pérdida de metas y motivaciones de cara al futuro. La tendencia es la de satisfacer las necesidades más básicas, resignando, inconcientemente, sus ambiciones.

El núcleo familiar, el contexto socio-económico, los niveles de educación alcanzados previamente y las nuevas competencias en el mercado laboral, también influyen. El tema es amplísimo y puede abordarse desde distintas perspectivas.

La situación se agudiza en las clases sociales más marginales, pero el problema no distingue clases.

De acuerdo a datos del Indec, entre el 2003 y el 2012, el segmento de jóvenes que ni estudia ni trabaja incrementó en un 17% y alcanza a casi un millón de chicos de todo el país de entre 15 y 24 años.

“Un programa con múltiples aristas”

JORGE PAZ, INVESTIGADOR DEL CONICET Y DEL IELDE (UNSA)

“La idea, si funciona, es que la educación hace a los jóvenes más productivos, lo que a la postre implica mayores ingresos”.

Conjuntamente con los genéricamente llamados Programas de Transferencias Condicionadas (PTC), “Progresar” es una clásica medida de inclusión social orientada a jóvenes con problemas de inserción laboral; esto es, desempleados o que cuentan con empleos en los que perciben ingresos bajos. La “condicionalidad” significa que la transferencia monetaria (los 600 pesos) está sujeta a un requisito concreto: en este caso, es iniciar o completar estudios en cualquier nivel educativo.

Todo PTC es una apuesta al futuro, al momento de la inserción laboral de los jóvenes. La idea, si funciona, es que la educación hace a los jóvenes más productivos, lo que a la postre implica mayores ingresos. Por eso se trata de una política que apunta a la redistribución de los ingresos (aumentaría los ingresos de los más pobres) y al crecimiento económico (mediante el aumento de la productividad de la fuerza laboral).

El tema tiene múltiples aristas como por ejemplo, los beneficios no económicos de la asistencia escolar de jóvenes con problemas de inserción laboral. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente económico, el éxito de este tipo de programa depende de dos temas: en primer lugar la posibilidad de transformar la mayor productividad en mayores ingresos; y luego que exista capacidad del sistema educativo de absorber la mayor demanda de educación.

Lo primero depende de la capacidad del sistema económico de crear buenos empleos (empleos de calidad) para absorber y aprovechar esa mano de obra más educada. Lo segundo depende de los recursos de que disponga del Estado para atender a una demanda creciente de educación (más aulas, más maestros, etc.) y proveer a esa mayor demanda de una educación de calidad.

Análisis sobre el programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo

El diputado nacional por el PS, Roy Cortina, elaboró un informe sobre el programa “Jóvenes con Más y Mejor Trabajo” (JMyMT) que el Gobierno nacional implementó para atender la situación de los jóvenes argentinos. Allí se señala que los jóvenes en situación de vulnerabilidad en la Argentina ascienden a 2.297.000 (los desempleados que abandonaron sus estudios; los desempleados que abandonaron sus estudios y que tienen responsabilidades familiares; los que tienen un empleo precario y que abandonaron sus estudios; y los que no estudian, no trabajan ni buscan trabajo) y que los planes del Gobierno para enfrentar esta realidad no han dado resultado. Respecto del Programa JMyMT se sostiene también que con los recursos destinados al programa es imposible alcanzar la cantidad de beneficiarios que el Poder Ejecutivo dice asistir en tanto que el presupuesto destinado a financiarlo se ha achicado mientras que el desempleo juvenil ha aumentado.

También se denuncia que hay un 30% de jóvenes inscriptos al JMyMT que no reciben ninguna prestación y que pese a que se plantea como un programa de alcance nacional, solo llega a cubrir menos de un 10% de los municipios del país, dejando fuera a más del 90% de los casi 2.200 que existen en Argentina.

Toda esta información, concluye el informe, expresa la existencia de una profunda crisis del empleo de los jóvenes en Argentina que -tras el ciclo económico más favorable de la historia de nuestro país- no ha logrado revertirse, revelando la ausencia de estrategias eficaces para superarla, por lo que es urgente garantizarles el acceso a un empleo decente.

Requisitos para Progresar

-Tener entre 18 y 24 años de edad inclusive.

-Iniciar o continuar estudios de cualquier nivel educativo acreditado ante el Ministerio de Educación o de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

-Tener DNI. Ser argentino nativo o naturalizado.

-No debe estar trabajando, o si lo hace en la economía formal o informal con un salario de hasta el Salario Mínimo Vital y Móvil ($3.600).

-Estas mismas condiciones se aplican para el grupo familiar (compuesto por padre y madre; o si está en pareja el cónyuge o conviviente).

*Más información en el sitio web del programa: www.progresar.anses.gob.ar.

Comentá la nota