Según los números oficiales, deberían haber 3.000 hectáreas plantadas. El plan fracasó con pérdidas de unos 7 millones de pesos.
Hoy, apenas 1.300 hectáreas plantadas representan un fracaso rotundo: menos del 50% de lo previsto. Y eso sin contar con los planes de plantación financiados con anterioridad, con recursos del Fondo Especial del Tabaco (FET), entre 2005 y 2008, con participación del IFAI, el Ingenio Azucarero y la Asociación de Plantadores de Tabaco (APTM), que terminaron en denuncias penales por estafa a los productores, dejando tres procesados y el recuerdo de la tristemente célebre frase del actual diputado Raúl Revisnki: “Los muchachos vieron que podían hacer una moneda y se prendieron”.
Para que se plante cada hectárea, el Gobierno aportó 5.000 pesos en efectivo. Fueron unos 9.000.000 de pesos en 2010 y otro millón entre 2011 y 2012, pero con lo plantado se justificarían apenas unos tres millones o un poco más, así que entre seis y siete millones de pesos se escurrieron como agua entre los dedos, sin el resultado esperado. La información no es oficial, pero fue chequeada por varias fuentes del Ingenio Azucarero, del IFAI y del Ministerio del Agro.
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