Profundo pesar entre familiares, amigos y compañeros de trabajo de Fabián Mendiola

El velatorio, que se extenderá hasta este miércoles a la mañana en el Recinto de Sesiones del Concejo Deliberante, se tiñó de tristeza e impotencia. “Era una gran persona en todo sentido, con una gran vocación, por eso entregó su vida en servicio. Él no toleraba la injusticia”, dijo la cuñada de la mujer del efectivo policial que perdió la vida.

Nadie habla, todos lloran y la tristeza se apropia del Concejo Deliberante. Familiares, amigos y compañeros de trabajo del Subteniente de la Policía Fabián Mendiola despiden los restos de quien dejó de existir este martes a la madrugada luego de ser atropellado por un joven de 22 años que, irresponsablemente, quiso sortear un control de alcoholemia en la zona de Colón e Yrigoyen. El caso está caratulado como "Homicidio simple con dolo eventual", cuya pena va de 8 a 25 años de prisión.

Era una gran persona en todo sentido, con una gran vocación, por eso entregó su vida en servicio. Él no toleraba la injusticia. Es un trabajo muy complicado estar en los controles de alcoholemia. Varias veces le dijimos que no arriesgara su vida”. Con esas palabras, Belén Oliva, cuñada de la mujer del efectivo policial que perdió la vida, resumió las sensaciones de toda la familia.

“Con Ana siempre hablábamos, a modo de risa, de cuando paseaban por el centro. ‘No podemos caminar en paz porque Fabián siempre está mirando si hay algún carterista cerca o si están robando en algún negocio’, me solía decir. Vivía para lo que hacía”, contextualizó para dar a conocer qué tipo de policía era Fabián.

¿Habrá Justicia? “Ojalá que sí, es el deseo de todos. Nosotros creemos mucho en Dios y tenemos esperanza”, respondió y agregó: “Todos deseamos justicia, queremos lo mejor para la familia. Dejaron a una esposa joven, se habían casado hace poco tiempo, a una hijita de 10 años… Todos destrozados, ellos y sus padres. Pensar que hace cuatro meses había fallecido el papá de Ana”.

Envuelta en un manto de tristeza, Belén aclaró que “el deseo del padre es llevarlo a Coronel Vidal, porque de ahí son ellos. Le pidió por favor a su esposa (Ana) que lo dejara estar cerca de ellos y ella, por supuesto, accedió. Ana está muy shockeada, pero saldrá adelante”.

Ya nos había dado algunos sustos defendiendo lo justo”, relató antes de recordar que varias veces había tenido problemas en distintos controles de alcoholemia como cuando “le pegó con el machete al vidrio de un auto y tuvo que recibir algunos puntos en la cabeza”.

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