Los últimos sucesos parecieran complicar más y más al líder de UPCN, Carlos Quintana. El día de ayer, una fulminante nota publicada en un matutino local daba cuenta de los negociados ocultos detrás de las intenciones del gremialista de llegar a la vicepresidencia del IOMA, considerada como una de las principales cajas para hacer política de la administración provincial.
Ese mismo lugar era ocupado, otrora, por su ex socio y familiar Marcelo Heredia, quien fue reemplazado luego de verse involucrado en varios manejos oscuros.
Además de recalcar la posición que ocupa el secretario de Finanzas de UPCN, Héctor Nieves, como integrante del directorio del IPS, vale mencionar que la anterior denuncia se suma a la existente en torno a la titularidad de la empresa Ortopedia Alemana, que también se vincularía con el nuevo hombre de la valija.
Según indica su sitio web, se trata de “uno de los centros ortopédicos más grande de Argentina, con un staff de 160 personas altamente capacitadas, dos edificios acondicionados especialmente, una flota propia de ambulancias y un equipo de calificados profesionales de la salud”.
¿MÁS DINERO INJUSTIFICABLE?
Ahora, sus detractores sacaron a la luz otro desorden de papeles que, al menos hasta hace algunos años, seguía vigente. La suma que adeudaría a la Administración Federal de Ingresos Públicos sería, en este caso, de 1.500.000 pesos.
Según explicaron a este medio, los guarismos jamás pudieron ser blanqueados porque, al momento de intentarlo, la deuda era ya muy antigua.
El abogado que tuvo que hacerse cargo de tremendo brete fue, en primer lugar, Carlos “Chango” Ferrarini, quien ejerció diversos cargos públicos en el IOMA y en los ministerios bonaerenses de Salud, Minoridad y Seguridad. Luego, quien tomó la posta fue un profesional de apellido Villordo.
OTRO GOLPE BAJO: EL CUENTO DEL LOTO
Luego del papelón de la valija, Quintana salió a defenderse públicamente recordando que el dinero contenido en la maleta estaba absolutamente justificado: “El 22 de diciembre de 1998 me gané el Loto, 3,5 millones de dólares”, aseguró.
En ese marco, surgió la versión de que, en realidad, el gremialista habría orquestado una oscura maniobra para quedarse con el billete ganador del Loto. Las versiones indican que Quintana le habría ofrecido al legítimo ganador del sorteo una suma mayor a la del premio (se hablaba de 500 mil dólares más) para que le entregara el cartón, y así pudiera blanquear una parte de su dinero.
Luego de que a viva voz gritara que el 22 de diciembre de 1998 se había ganado el Loto, sólo bastó un trabajo de archivo para confirmar que en esa fecha no se realizó este tradicional juego.
El Loto siempre se sorteó los miércoles y domingos, pero el día que menciona Quintana cayó un martes. Sin embargo, hay más. Según diario Hoy, los sorteos que existieron en las fechas cercanas al 22 de diciembre de 1998 registran que hubo un ganador dos días antes, pero se llevó un premio de 1.733.248,88 pesos (o dólares, en ese entonces) y no de 3,5 millones, como el que Quintana dice haber ganado.
Ese mismo día se sortearon 3.591.824,87 pesos en la modalidad Desquite, pero el pozo quedó vacante. El sorteo siguiente se realizó el 23 de diciembre y también quedó vacante, dejando un pozo de 471.009,83.


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