El hombre, de 23 años, fue condenado por atacar sexualmente en su auto a una niña de 11.
El tribunal de la Cámara Primera, en esta oportunidad integrado por Álvaro Meynet, Alejandra Berenguer y Sonia Martín, como subrogante, coincidió con el pedido de pena del fiscal Ricardo Maggi, quien consideró que los testimonios y las pruebas ofrecidas durante el debate fueron suficientes para sentenciar al imputado. A este pedido se adhirió la defensora de Menores, Lilian Rodríguez.
Al docente, cuya identidad se mantuvo bajo reserva, se lo acusó de abuso simple por un hecho ocurrido en febrero de 2009. Según la denuncia que radicaron los padres de la víctima, el imputado se aprovechó de ella cuando la llevó en su auto hasta su casa, luego de una clase.
El profesor, de 23 años, conocía a la menor por lo que aprovechó este vínculo para que no desconfiara de él. Luego de que la niña, quien en ese momento tenía 11 años, saliera de su actividad, se encontraron fuera del natatorio. Oficialmente no se precisó en qué pileta daba clases el condenado, pero se supo que el club se encuentra sobre la Ruta 65.
En el expediente se consignó que el abusador se ofreció a llevarla a su casa y la víctima, sin sospechar sus verdaderas intenciones, no dudó en aceptar. Fue durante el trayecto que abusó de ella. Según se desprende de la investigación, la manoseó, la besó y hasta la habría obligado a que le practicara sexo oral.
Confesión
La niña poco después de haber llegado a su casa contó a sus padres lo ocurrido. Ellos, sin dudar de la versión de su hija, radicaron la denuncia de inmediato. El juicio se realizó en dos audiencias en las que hubo varios testigos y prueba relacionada al hecho. Para el tribunal de la Cámara Primera no quedaron dudas de la autoría aunque para la defensa no fue así. Se presume que en los próximos días presentará la apelación de la sentencia.
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