Profesionales, no propagandistas

Por Ricardo Roa

Hay que agradecerle a Martín García la sinceridad: blanqueó que bajo su presidencia Télam será un instrumento de propaganda antes que una agencia de noticias . En realidad, ya se parecía demasiado a eso. Lo que cambia es que este propósito de uso político ahora es oficial. Aunque sea financiado con el bolsillo de todos.

Afán por hacer méritos o pura imprudencia, el nuevo funcionario dijo en voz alta lo que otros en el kirchnerismo piensan pero no se habían atrevido a decir: los periodistas profesionales “son como las prostitutas, escriben mentiras en defensa de los intereses de los que les pagan. Los militantes, en cambio, escribimos la verdad al servicio del pueblo”. Menos mal que llega García para comandar una vanguardia esclarecida y liberar al país del encubrimiento de los periodistas.

La militancia en Télam estará por encima de la información. Se supone que habrá más militantes y menos periodistas.

La oposición pidió ayer su renuncia porque Télam es, debería ser, una agencia periodística estatal y no degradarse como herramienta de propaganda política (ver: Piden que renuncie el titular de Télam).

García se ha hecho un matete importante no sólo con el rol del periodismo: también con el de los militantes. Existe un periodismo militante que se ejerce en medios partidarios. Hay allí una necesidad básica que satisfacer: la de difundir la actividad de la agrupación. Y un solo discurso: el de la propia organización.

El periodismo profesional es claramente otra cosa. Y si hay algo que lo define es ser crítico, no complaciente . Y mostrar lo que la publicidad oficial no muestra.

Un periodista profesional puede ser militante. Pero esa militancia tiene que ejercerla en otro lado y publicar siempre la información aun cuando contradiga sus ideas políticas . Eso es más fuerte que todo lo demás.

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