Son integrantes del área comunal que vela por la integridad de chicos y chicas, pero la relación con el Estado se da a través de contratos. El secretario de la Intendencia José Fernández aseguró que se formalizaría el vínculo para que su salario vaya a la par que el del resto de los municipales. Con el apoyo de CTA, recibieron una suba del 15 por ciento al sueldo. Esperan que mejoren las condiciones para llevar adelante su trabajo.
La contradicción radicaba en que las responsables de velar ante cada caso por los derechos de los pequeños veían su propia integridad como empleadas de una dependencia comunal estaba afectada al “tener congelado el sueldo desde abril de 2010”, aseguró Patricia Galán, abogada y miembra del espacio. Una marcha frente al Palacio Municipal y la intervención de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) fueron la base de la negociación.
Cuando los atendió el secretario general de la Intendencia José Fernández, le presentaron un petitorio con cuatro puntos: “pago a término, incorporación de todos los compañeros a planta permanente, que se abone un retroactivo del 11 por ciento y condiciones dignas de trabajo”, enumeró la letrada, en diálogo con LA TERCERA. Otra dificultad en la práctica es la “necesidad de desinfecciones” periódicas, “sobre todo porque es un lugar al que concurren niños, la gente de la comunidad se va a atender”, planteó, por su parte, Bárbara Orbuch, psicóloga de la Unidad de Fortalecimiento Familiar (UFF).
El funcionario “se comprometió, en nombre de (el jefe comunal) Darío Giustozzi y delante de la secretaria de Desarrollo Social Ana Geneira, a que iba a ser parte de la agenda incorporar a los compañeros (al régimen formal, con vacaciones, aguinaldo, obra social y antigüedad) y dar el aumento”, recalcó Adriana Salinas, representante del área de Salud Laboral de la CTA provincial. La suba la percibieron el miércoles 6 último.
En el marco de la ley 13.298 de Promoción y Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, las especialistas deben revisar todo el entramado familiar y social cuando reciben a un nene en situación de vulneración, de modo que su institucionalización sea la última instancia. “Nosotras reclamamos la implementación de la norma (a la que el distrito adhirió en 2008) y se aprobó la creación del Consejo” el que integra a organizaciones y agentes estatales que defienden la infancia, subrayó, en tanto, Liliana del Valle Salinas, trabajadora social que conforma el plantel comunal.
“Cuando no hay adultos referentes o no los pueden tener, se los envía por 30 o 60 días” a una entidad que los contenga, explicó Verónica Zapata, asistente social del Servicio Local y Territorial de Rafael Calzada, otra integrante del reclamo. Durante ese período, su responsabilidad también recae en trabajar para reconstruir la red afectiva y formadora del chico.


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