Productores temen por la falta de controles agrícolas del Iscamen

Están preocupados porque Mendoza podría perder los permisos para exportar. Empleados del organismo están en huelga.

El conflicto entre los empleados y las autoridades del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen) provocó que los productores se preocupen y teman que se caigan todos los logros conseguidos hasta el momento. Las partes se reúnen hoy en un nuevo encuentro paritario en la Subsecretaría de Trabajo.

En un comienzo, el paro de actividades por falta de respuestas a los reclamos salariales estuvo encabezado por empleados que realizan tareas en las fronteras, controlando que no ingresen vegetales de otras provincias que pueden traer larvas de mosca de los frutos. Luego se sumaron los 28 inspectores que colocan las trampas en puntos estratégicos para tener un registro.

Estas medidas de fuerza pueden generar que a Mendoza se le quiten los permisos otorgados por varios organismos nacionales e internacionales, que son muy valiosos a la hora de exportar. Por eso, los productores están preocupados y piden una inmediata solución. Desde el Sur de la provincia, Carlos Achetoni, productor de damascos, entre otros frutos con carozo, indicó que si no se hacen los controles, se puede perder todo el trabajo que realizaron durante el año.

"Estados Unidos nos ha entregado habilitaciones que costaron mucho tramitar y conseguir. Esperamos que el conflicto se solucione, ya que Mendoza viene avanzando en esta materia, el progreso ha sido muy importante durante todos estos años de trabajo", explicó Achetoni. Los empleados entienden la magnitud de los inconvenientes que puede generar la medida de fuerza, sin embargo, aclararon que con las condiciones laborales actuales no pueden continuar.

Desde el Ministerio de Producción, Tecnología e Innovación, Raúl Mercau comentó que es un tema complejo y señaló: "Lo estamos abordando internamente junto con el presidente del Iscamen (Leandro Montané). Se trató en gabinete y en estos días vamos a comunicar las medidas a seguir". A su vez, durante la tarde de ayer, los directivos del Iscamen quisieron llevarles tranquilidad a los productores e informarles que el sistema de control está funcionando, aunque los empleados sostienen que todo opera sólo con guardias mínimas.

POLILLA DE LA VID. No sólo el sector frutihortícola está preocupado, sino también el vitivinícola, ya que el Iscamen también realiza los controles de la polilla de la vid. Santiago Clement, coordinador de la Comisión Técnica Vitícola y Enológica de Bodegas de Argentina, informó que la medida de fuerza no los afecta directamente, sino que a largo plazo se pueden ver consecuencias graves por la dispersión de las plagas. Además, agregó que principalmente sufren los productores que trabajan con la uva en fresco.

"Hasta ahora, el mercado mendocino es muy bueno y ha ganado prestigio a nivel internacional", manifestó el coordinador. Clement resaltó la responsabilidad que tienen las bodegas de realizar el trabajo bien para evitar la proliferación de la polilla de la vid. Las consecuencias, en caso de que prosigan las medidas de fuerza, serán menores. "Hasta en la ruta, cuando se transporta la uva, se puede contagiar la larva de la vid.

Algunos productores pueden cerrar si no exportan. Además, en los próximos 20 días se da el mayor movimiento, porque se están terminando las cosechas. Estaría muy bueno que se diera una solución al conflicto", indicó Clement. Por su parte, los 28 inspectores que se sumaron a las medidas de fuerza realizaron una asamblea ayer en la sede de la Asociación de los Trabajadores del Estado (ATE) y decidieron esperar hasta las paritarias de hoy a las 12 en la Subsecretaría de Trabajo.

A ellas, el Gobierno llevará una nueva oferta, la cual esperan que sea superadora de la anterior. Después, los empleados harán una nueva asamblea para decidir qué hacer. Walter Von Kunosky, delegado de los inspectores, explicó que están "muy enojados" con las declaraciones del presidente del organismo, Leandro Montané, quien dijo que cobraban 6.000 pesos y que la mayoría no ha terminado la primaria.

"Es mentira, cobramos 2.000 pesos y además, después de lograr que Mendoza sea una zona libre de la mosca de los frutos, nos acusa de incapaces", refutó Von Kunosky. Los inspectores informaron que, gracias al trabajo de ellos, la provincia logró la aprobación APHIS que entrega el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. "En febrero del 2006 logramos que este organismo calificara de excepcional el programa de trampeo que hicieron estos que no terminaron la escuela primaria", ironizó Reinaldo Moreno, uno de los inspectores.

Sin los controles, Mendoza corre el riesgo de perder los estándares de calidad que se han logrado con tanto esfuerzo. "El problema es que las zonas Norte y Este, declaradas de escasa prevalencia con capturas esporádicas, es necesario que se tengan controladas, porque si no, esa población de moscas se incrementa y se van a las áreas libres, como el Valle de Uco y San Rafael.

Si no hay registro, no se sabe qué está pasando", informó el delegado. Los oasis centro y sur de la provincia y la Patagonia han sido reconocidos como libres de moscas de los frutos. Así también, ante la presencia de la polilla de la vid (lobesia botrana), las autoridades indican que es necesario cumplir con los requisitos sanitarios para evitar su dispersión.

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