El propietario del Moscoso, Alejandro Cimadevilla señaló que la idea de buscar otros rumbos para mejorar sus productos surgió hace 5 años cuando junto a Sebastián Apesteguía, dueño de La Julia, se unió al PROPAT de Chubut (Grupo de Productores Patagónicos) y desde entonces los avances no fueron pocos; “certificamos nuestros campos y ya exportamos al Uruguay, y en el camino se nos unieron más ganaderos de la zona que van entendiendo que solo no se logra nada”,admitió.
A la hora de hablar de las ventajas de tener un establecimiento certificado, Cimadevilla reconoció que “la certificación ofrece una garantía como resultado de un seguimiento riguroso que se realiza en el campo donde se cumplen ciertos requisitos como evaluación de pastizales , control de los animales, control de las guías, utilización de productos veterinarios autorizados, desinfección de máquinas de esquila antes de esquilar, todos requisitos para lograr una ganadería sustentable, acorde a las nuevas políticas internacionales que demanda el mercado a la hora de comercializar un producto y que favorecen una mejora en el precio final”, indicó el productor.
“Unirme a los productores de Chubut y lograr certificar el campo me dio resultados que se tradujo en las señaladas, en el largo de mecha, en el rinde al peine y en una mayor finura, ahora lo que hay que lograr es tener uniforme todos los animales y eso se lleva un tiempo pero se consigue”, destacó.
Nuevos desafíos
En el marco de los avances en materia de ganadería sustentable, Cimadevilla comentó que durante este año los productores locales asociados al PROPAT hicieron un trabajo adicional en los campos: pudieron medir la finura de la lana in situ y ya se preparan para exportar a Italia.
“Facilitado por el laboratorio de lanas del Consejo Agrario tuvimos el OFDA que es un instrumento que permite medir las características de las fibras de lana y otras fibras animales a lo largo de las mechas sucias en tiempo real y si uno lo requiere en el propio galpón y de esa manera durante la esquila a las lanas más finas por debajo de 18 micrones pudimos enfardarlas por finura con rangos de una micra, y en el caso mío, yo logré fardos de 14 micrones y eso nos alienta porque ya estamos trabajando para exportar a Italia, es decir que son lanas orgánicas y finas que tienen un valor interesante” comentó Cimadevilla al acotar que junto a los productores chubutenses se encuentran además trabajando para realizar una exportación de corderos orgánicos hacia Alemania.
El trabajo en equipo
Consultado sobre la diferencia que existe entre la ganadería de Chubut y de Santa Cruz, el productor señaló que “básicamente son conceptos distintos”. “Yo me relacioné mucho con los productores de Chubut y veo que hay productores más chicos y se trabaja en equipo, en Santa Cruz los productores no se unen. Están los campos más grandes en la zona sur y en general en la zona nuestra hay campos que están en el límite, son marginales con años de sequía y creo que por ahí si nos uniéramos todos los productores chicos podríamos lograr mayores beneficios”, concluyó.
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