Una de las empleadas del Club Paracao que había denunciado al capataz de esa institución por acoso sexual y que fuera despedida, ha sido reincorporada por una orden judicial. Denuncian que la trabajadora es sometida a presión laboral.
Sin embargo, Comas aseguró que la trabajadora está siendo sometida a una fuerte presión laboral ya que debe comunicar por escrito “cada una de las actividades que hace en su horario de trabajo y le prohíben hablar con otras personas”.
Comas señaló: “La trabajadora reingresó a su puesto en cumplimiento de la sentencia y está cumpliendo sus tareas, mal que les pese a los directivos del Club quienes aún, a pesar de todo, no asumen su error”.
Asimismo, resaltó: “La Justicia entrerriana decidió el procesamiento de Juan Miorelli, el ex capataz del Club Paracao, quien fuera denunciado penalmente el 26 de junio de 2012 por la pareja de una de las empleadas de la institución, por considerarlo autor de abuso sexual, acoso sexual y laboral y maltrato”.
El dirigente gremial precisó que la Justicia “resolvió el procesamiento del imputado por el delito de abuso sexual simple, por uno de los hechos denunciados”. También, se dictaminó su sobreseimiento en relación a otras dos denuncias por abuso sexual reiterado.
La denuncia judicial fue, en su momento, impulsada por Utedyc y se originó “por los reiterados incidentes protagonizados por quien en ese momento era encargado general, organizaba todas las tareas de limpieza y el mantenimiento del club y estaba encargado del personal de maestranza y servicios”.
Asimismo, Comas afirmó que “todo lo que hasta ese momento había estado silenciado por temor a perder la fuente de trabajo salió a luz en junio de 2012”. De esa manera, luego de ese primer testimonio, se sumaron tres más y se dio inicio a una causa penal.
“En la resolución de procesamiento se detalla cómo Miorelli sometía a una de las empleadas que denunció haber sido abusada sexualmente”, contó el titular de Utedyc.
Recordó además que “las autoridades del club paranaense tomaron intervención en el caso. Comunicaron en una conferencia de prensa que el empleado acusado había presentado su renuncia”.
Dijo también que una de las empleadas denunciantes fue despedida del club. “Le creyeron al abusador y no a ella. Nosotros hicimos juicio por discriminación y la tuvieron que reincorporar además de pagarle una indemnización por el tiempo no trabajado y por daños morales. Ahora está reincorporada”, anunció.
Por su parte, el abogado de las trabajadoras, Gerardo Ormaechea, consideró que al dictarse el procesamiento de Miorelli la causa ingresa en una etapa de definiciones.
“Se tiene por acreditado en grado de sospecha suficiente el abuso sexual simple. Cuatro empleadas lo denunciaron y existe conocimiento que otras que fueron empleadas con anterioridad también podrían haber sido víctimas”.
Señaló el letrado que “además de lo penal, se tramita una causa laboral por el despido discriminatorio de una de ellas. Se encuentra firme el fallo que condena al Club Paracao a reinstalar a la mencionada en su lugar de trabajo e indemnizarle por los daños causados. Es probable que sea la primera condena a reinstalar una mujer trabajadora por nulidad del despido por discriminación por razones de sexo en Paraná y en la provincia”, hizo notar.
También, Ormachea consignó que “una de las denunciantes, por haber permanecido alejada del trabajo por razones de enfermedad durante un año, mantuvo su empleo y actualmente se reintegró y trabaja, soportando presiones como sobrecarga de tareas, cambios reiterados de horarios y trato descortés”.
Comisión Directiva. Al momento de las denuncias, la dirigencia del Club Paracao explicaron que si bien estaban al tanto de los supuestos casos de acoso laboral y sexual que habrían sufrido empleadas de la entidad por parte del capataz, no habían actuado antes debido a que hasta entonces no existía una presentación judicial. También, afirmaron que el acusado había negado las acusaciones pero que presentó su renuncia para preservar la imagen del club.
Desde la Comisión Directiva se calificaron a las denuncias como “un golpazo” para la entidad, “porque involucra a gente, porque se dan nombres y apellidos que en definitiva a todos nos duele”.
Antes de que renunciara, la Comisión Directiva había tomado la medida de evitar que el acusado siguiera teniendo contacto con el personal femenino.
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