Son los tres sospechosos de matar a Edgardo Daniel “Petaco” Arias, de 48 años. El hecho se registró el 8 de enero en la casa de la víctima, ubicada sobre la calle Doctor Ramón 1.640 de esta ciudad.
De forma preliminar, el juez afirmó que existen elementos suficientes para procesar a los imputados, toda vez que la prueba reunida permite ubicarlos en el lugar de los hechos al momento de producirse la muerte de Arias, conforme a las declaraciones de al menos tres testigos.
Fueron identificados como Mariano Eduardo Esteban Canales, de 21 años, Alexis Gabriel Castillo, de 25, y Alex Mauricio Obreque Varas, de 38. Este último más conocido como el gordo Pedro o el pescador, de nacionalidad chilena.
Elementos secuestrados también refuerzan la acusación que pesa sobre los tres imputados. Tal es así que el fragmento de la escopeta que encontraron los investigadores policiales y judiciales debajo del cuerpo de la víctima se correspondería con la que fue incautada cuando los sospechosos emprendieron la huida, sumado a las vainas servidas disparadas por la misma arma, que al mismo tiempo se puede vincular con el cargador de una pistola 9 mm. hallado en uno de los domicilios allanados.
“Se puede colegir que entre los tres sospechados ha mediado una clara convergencia intencional, puesto que el acuerdo de acudir al domicilio de la víctima, conforme al importante aporte de los testigos, ha sido ideado con anterioridad. No ha sido producto de una acción espontánea”, sostuvo el magistrado.
Incluso ponderó lo que dijo uno de los testigos, según el cual los tres se encontraban fuertemente armados para acudir al lugar.
El hecho que se investiga ocurrió el pasado 8 de enero, alrededor de las 00.30, en la casa de la víctima ubicada sobre la calle Doctor Ramón 1.640. Allí irrumpieron a los tiros y por la fuerza entraron a la vivienda, venciendo la resistencia que Arias ofreció para que no lo hicieran. Adentro lo ejecutaron. Cuatro disparos recibió y tres de ellos impactaron en su cabeza.
La víctima estaba acompañada por una amiga que estaba de visita y se escondió en el baño. La joven no resultó lesionada y cuando los agresores huyeron, pidió auxilio a los gritos en la calle.
Los imputados huyeron a bordo del mismo vehículo que los llevó hasta la casa de Petaco con dirección a Balsa Las Perlas. Pero en la huida sufrieron una complicación imprevista: pincharon una cubierta. Es así que continuaron la fuga a pie, y mientras caminaban por un sendero, en cercanías del puente que conduce a esa localidad rionegrina, los sorprendió la Policía con un control de rutina.
Los jóvenes fueron aprehendidos antes de que pudieran cruzar el puente, en tanto que el pescador fue detenido más tarde, al allanar una precaria vivienda de la Balsa.
Motivaciones
De forma inicial, los investigadores policiales y judiciales vincularon la muerte de Arias con un posible ajuste de cuentas por droga.
De las declaraciones testimoniales surge, por ejemplo, que en el domicilio de la víctima había “merca”, que estaba en la heladera y se la llevaron (tizas de cocaína y marihuana). Un testigo afirmó, además, que el pescador se conocía con la víctima porque habían sido “socios” hasta que se pelearon.
Una testigo recuerda que a Petaco le preguntaron “...¿dónde la tenés acochada?”; mientras que otra indicó en su declaración que el pescador dijo que tenía que ir -a la casa de la víctima- a cobrar una plata.
Sin perjuicio de ello, de los relatos también se desprende que el propósito de ir a la vivienda de Petaco era buscar a la hija de la señora del pescador, que es menor de edad y se encontraba desaparecida desde fin del año pasado.
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