El cuerpo de la adolescente de 16 años apareció descuartizado en un pozo séptico de Funes, el 7 de mayo pasado. El femicida tenía un antecedente por abuso sexual hacia la misma chica, sobre la que ejercía "una relación de poder".
La denuncia por averiguación de paradero en la seccional 23º de Funes, a dos días de que Florencia cumpliera los 17, terminó de la peor manera. El cadáver de la adolescente fue hallado en 14 partes, dentro del pozo ciego de la vivienda del tío de la chica --hermano de su padrastro--, a escasos metros de su casa: una humilde habitación en la que habitaba con su hijita. Poco después fue detenido René Araya Saldías, un hombre de 42 años, al que apodaban "El chileno", quien se ganaba la vida como vigilador de una obra.
Frente a la maternidad que le tocó desde muy joven, Florencia recibía asistencia del área de Acción Social de la Municipalidad, pero apenas le dieron unas chapas y ladrillo hueco para construir un pequeño refugio para ella y la nena, en el mismo terreno de su tío. Vivía al lado del hombre que había intentado abusar de ella.
Según expresa el fallo del juez de Instrucción 9º, al acusado "se le imputa haber dado muerte a María Florencia, fraccionando su cuerpo en varios trozos, cortándolo con un machete, sometiéndola de esta manera a un sufrimiento excesivo".
Según arrojó la investigación, antes del asesinato, hubo una discusión entre víctima y agresor. El hombre empujó a la joven contra la estatua de un pez en el baño, "coartando toda posibilidad de defensa". En ese momento, Florencia se desvaneció. El agresor, aprovechó su "situación de preeminencia, por su condición de hombre frente a la mujer, que lo coloca en una relación desigual de poder en su favor, sostenida en el tiempo por la generación vincular de confianza que generara la cesión de terreno para construir su habitación". Además, el tío de Florencia tenía un "constante interés en las elecciones de vida" de la chica. Tras el episodio, El chileno ocultó los trozos del cuerpo en la cámara séptica de su terreno.
Hubo varias cuestiones que a la madre de Flopy le llamaron la atención, mientras reclamaba la aparición de su hija. El acusado baldeó la casa, cuando "no era de realizar tareas domésticas". Cuando reveló que tenía sospechas sobre su cuñado, al personal policial, la mujer relató que el hombre quiso violar a su hija --según expresa la resolución judicial--, cuando tenía cuatro años, pero no consumó el acto, porque la mujer llegaba a la casa. Por ese hecho, estuvo detenido. La presunción de la madre se hizo más fuerte al recordar que su cuñado, "le decía a Florencia que como había estado preso por su culpa, a ella le iba a pasar algo".
Para el juez Beltramone, los testimonios de la mujer y del novio de la jovencita "lucen verosímiles y concordantes"; y consideró que éstas dejan ver que entre víctima y victimario había una relación que fue "durante años compleja". Habla además de "una relación de poder del imputado sobre la niña y posiblemente sobre su madre".
Según expresó un testigo que hacía trabajos en la seccional, el acusado dijo que tras cometer el hecho se acostó a dormir y al día siguiente se fue a trabajar.
Los datos de la autopsia al cuerpo de la joven indican: "Se podría suponer que las lesiones han sido provocadas en un tiempo considerado. Perimorten; es decir, inmediatamente antes o después de producida la muerte", que se produjo por "traumatismo de cráneo grave".
Comentá la nota